Pero, como se mencionó, son más los que aguardan una caída en la siembra, fundamentalmente por un balance que no cierra.
“En contraste, quienes anticiparon una reducción en la superficie señalaron a la rentabilidad esperada como principal limitante. Si bien los cálculos del Departamento de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba indican que la última campaña habría presentado una rentabilidad positiva, el menor atractivo estaría asociado, principalmente, al incremento en los costos directos de producción, con especial incidencia del precio de los fertilizantes”, explica la institución del centro de país.
El trigo y las esquirlas de la guerra
En tanto, en su último informe semanal para la zona núcleo, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa rosarina se pregunta: “Trigo, guerra y costos: ¿se va a sembrar igual este año?”.
De acuerdo con su mirada, el ciclo triguero 2026/2027 inicia marcado por un contexto internacional turbulento por la guerra, volatilidad en los mercados y fertilizantes “alzando vuelo”.
Como muestras sobran algunos guarismos: en apenas un mes, la urea subió un 25%, mientras que los fosfatados, MAP y SPS, aumentaron entre 3% y 5%, según relevamientos a informantes calificados.
“Con estos valores, y considerando un rinde objetivo de 40 qq/ha y un precio a cosecha de 216 u$s/tn, los números van contra las posibilidades normales del cultivo (obtener rindes de 35 a 40 qq/ha). El rinde de indiferencia trepa a 35 qq/ha en campo propio y a 44 qq/ha en campo alquilado (con 18 qq de alquiler, 150 km de flete e impuestos incluidos)”, remarca la BCR.
Por eso, afirma que técnicos de la región advierten sobre “números complicados para apostar al trigo”.
Como ejemplo, la GEA cita que desde Villa Mugueta, Fuentes y Villa Amelia aseguran que “los números para el trigo aparecen muy ajustados por el alto costo de implantación y el peso de los arrendamientos”.
En coincidencia con el reporte cordobés, para la Bolsa de Rosario la clave para que finalmente el área no decaiga tanto es que siga llegando el agua: “Si el otoño resulta lluvioso, no se descarta que muchos productores igualmente apuesten al cereal, alentados por los buenos resultados de la campaña pasada”, resume.
Y completa con la visión de un técnico de la zona de Corral de Bustos: “El alto costo de la urea aparece como un factor clave que condiciona decisiones. Si esto sigue así, esperamos un posible recorte en el área sembrada o un ajuste en los niveles de fertilización”.
Trigo: el análisis de Coninagro
Por otra parte, durante su participación en el Festival Nacional de la Papa, el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, ofreció una conferencia en la que abordó el momento “particularmente desafiante” que enfrenta la producción agrícola argentina, producto de que a los factores estructurales que afectan la actividad, se sumó en las últimas semanas un elemento externo que encendió alertas: el conflicto en Medio Oriente.
“El aumento del petróleo impacta directamente en los costos, y no solo en el combustible sino también en los fertilizantes. Estamos en plena planificación de la campaña fina y esto genera incertidumbre porque puede modificar la estructura de costos y las decisiones productivas”, reconoció Magnano.
Según detalló, los fertilizantes nitrogenados registraron subas de entre 150 y 200 dólares, lo que agrega presión a un esquema productivo ya exigido.
Infocampo – Favio Ré


