A pesar de estas dificultades, los rendimientos relevados fueron alentadores. En el centro de la provincia se registraron promedios de entre 70 y 100 qq/ha, con picos de hasta 145 qq/ha en lotes puntuales, lo que refuerza el potencial productivo del cultivo.
Soja: lluvias clave en una etapa crítica
En soja temprana, implantada en más de 1,07 millones de hectáreas, las precipitaciones llegaron en un momento determinante. El informe destacó que fueron “claves en la etapa final de llenado de semilla en nudo”, lo que permitió sostener las expectativas de rendimiento.
El 95 % de los lotes presentó condiciones entre buenas y muy buenas, con algunos cuadros excelentes. Solo en sectores del norte se observaron estados regulares, asociados a la irregularidad hídrica previa.
En paralelo, continúan los monitoreos por presencia de chinches y enfermedades de fin de ciclo, con el objetivo de evitar pérdidas productivas.
Algodón y sorgo: realidades más complejas
El algodón mostró un panorama más heterogéneo. La superficie sembrada cayó entre un 22 y un 24 % respecto al ciclo anterior, y si bien los rindes iniciales se ubicaron entre 1.800 y 2.000 kg/ha —considerados aceptables—, el cultivo enfrentó múltiples desafíos.
Por un lado, la cosecha se vio interrumpida por la humedad; por otro, se detectaron lotes afectados por el picudo algodonero, con casos donde directamente no se realizaría la recolección por su baja rentabilidad.
En cuanto al sorgo granífero, la superficie también se redujo (120.000 ha, un 10 % menos interanual) y la cosecha comenzó con rindes de entre 40 y 55 qq/ha, fuertemente condicionados por el clima.
Soja y maíz tardíos: buen desarrollo general
Tanto la soja tardía como el maíz tardío mostraron, en líneas generales, una evolución favorable. La oleaginosa se desarrolló sin mayores inconvenientes, aunque con algunos cuadros afectados en zonas de menor aptitud.
El maíz tardío, en tanto, logró una superficie de 89.000 hectáreas y atraviesa etapas vegetativas y reproductivas en buenas condiciones, impulsado por las lluvias recientes.
Exceso hídrico y escenarios variables
En síntesis, desde la Bolsa de Comercio, remarcaron que la combinación de factores climáticos y condiciones locales “determinaron la realidad de la cosecha gruesa 2026”, en una campaña donde el clima sigue siendo el principal protagonista.
Uno de los puntos destacados del informe es la situación del agua útil en los suelos. Tras cinco semanas consecutivas de precipitaciones, se registraron encharcamientos y anegamientos en zonas bajas, mientras que en el resto del área la infiltración fue adecuada.
Este escenario evidencia la complejidad de la campaña: el agua asegura potencial productivo, pero también limita el acceso a los lotes y retrasa las tareas.
El Litoral, Santa Fe – Agustina Azcoaga


