La Ley 27.640 regula el régimen de promoción y uso de biocombustibles en la Argentina desde 2021, y establece un esquema de mezcla obligatoria con combustibles fósiles. En su artículo 16, citado por Marcelo Kusznierz, presidente Casfer, y Axel Boerr, presidente de Capba, se destaca que “cuando las condiciones del mercado lo permitan, la autoridad de aplicación arbitrará los medios necesarios para sustituir la importación de combustibles fósiles con biocombustibles”, con el objeto de evitar la salida de divisas.
“La ley que todos criticamos curiosamente tiene un artículo que le dice a Secretaría de Energía cómo debe actuar ante crisis como esta: sustituir importaciones de fósiles con biocombustibles nacionales más baratos e instar a las petroleras a mezclar más”, puntualizó Kusznierz.
Los directivos afirmaron que el sector cuenta con capacidad ociosa suficiente para responder a una mayor demanda y que una mayor incorporación de biodiésel podría contribuir a reducir los precios en el surtidor.
Kusznierz reiteró que, si efectivamente el Gobierno quisiera que el precio en surtidor baje o deje de aumentar, inmediatamente debiera aplicar la herramienta prevista en la mencionada ley. El planteo se da en paralelo a los cambios recientes introducidos por el Gobierno, que no modificaron los cortes obligatorios —actualmente en 12% para bioetanol en naftas y 7,5% para biodiésel en gasoil— pero habilitaron de manera voluntaria incrementos de hasta el 15% y el 20%, respectivamente.
Kusznierz recordó que hoy el gasoil importado equivale a unos $1850 por litro, mientras que el biodiésel cuesta $1630: una diferencia de más de $220 a favor del biodiésel. “A pesar de que entendemos que es un Gobierno pragmático a veces la ideología de no intervención y de libre mercado le quita libertad de acción en medidas como esta muy necesarias para aliviar al consumidor”, planteó. Remarcó que las pymes de la Argentina están en condiciones de abastecer los mayores cortes: “Tenemos capacidad ociosa y recursos disponibles para producir ya”.
Por otro lado, este miércoles en el Boletín Oficial la Secretaría de Energía fijó en $1.808.690 por tonelada el precio de adquisición del biodiésel destinado a su mezcla obligatoria con gasoil en el marco de lo dispuesto por la Ley Nº 27.640 para las operaciones a llevarse a cabo durante el mes de abril de 2026.
Kusznierz añadió también que la semana pasada mantuvo una reunión con Veller, quien le planteó que incluso a las petroleras les convenía vender el crudo en lugar de refinarlo, reemplazando ese combustible no producido por biodiésel en el caso del diésel. En esa línea, sostuvo que sustituir el diésel fósil —incluso el importado— por biodiésel aparece como una alternativa viable. “Ese 20% es el tope técnico que hoy tienen las petroleras para mezclar biodiésel”, agregó.
Recordó que, en el caso del bioetanol, el corte fue elevado recientemente del 12% al 15% voluntario. De este modo, el esquema quedaría con mezclas de hasta 20% en biodiésel y 15% en bioetanol. Por último, aclaró que se trata de límites técnicos de carácter normativo, no de restricciones vinculadas al funcionamiento de los motores. “En Brasil, por ejemplo, el corte de bioetanol alcanza el 30%, y en biodiésel llegará al 20% en 2030; actualmente ya se ubica en el 16%”, concluyó.
La Nación – Belkis Martínez


