Así, en febrero pasado inauguraron una nueva bodega de para Santa Julia y, apostando por la unidad de negocio del turismo, renovaron la gastronomía en Pan y Oliva.
En el primero de los casos, se trata de una nueva “casa” ubicada a metros de su histórico establecimiento del departamento de Maipú que ha sido concebida desde su construcción para albergar el turismo y las líneas de mayor valor agregado y vinos naturales de la bodega.
Hoy la estructura ya está abierta junto con las salas de degustación. En una segunda etapa se sumará el área de hospitalidad, con más salas, una sala de arte, un wine bar y un nuevo proyecto gastronómico.
“Hacemos enoturismo desde 2001 mostrando la bodega grande, que no fue pensada para recibir visitantes. Con el crecimiento productivo y turístico, esa convivencia empezó a ser menos compatible. Entonces decidimos traer la experiencia al viñedo y construir una bodega pensada desde el turismo”, explicó sobre la motivación para la construcción de este nuevo espacio.
A diferencia del espacio principal de Santa Julia, que continúa operativo, la nueva bodega está construida en tapia, en tierra compactada, con sistema antisísmico y “tiene otra identidad”, aunque manteniendo la filosofía de la familia. Se trata de un proyecto de Fernando Raganato, el mismo arquitecto que diseñó Piedra Infinita.
Por el lado de Pan y Oliva, el restaurante que combina la gastronomía maridada con los productos de Zuelo y Santa Julia, inició una nueva etapa con la incorporación de los chefs Mechi Ferraro y Lucio Lucio Zibecchi, dos jóvenes talentos provenientes de Buenos Aires con experiencia nacional e internacional que se encargarán de la cocina y la huerta y las conservas, respectivamente.
El recambio se ha dado en un contexto donde el enoturismo enfrentó una baja significativa en Mendoza: “Fue difícil, no vamos a negarlo. La caída del turismo fue real, entre un 20% y un 30%, y se sintió mucho la baja del público brasileño masivo. Nosotros tenemos la suerte de contar con trayectoria y un nombre, entonces el público que quedó nos sigue eligiendo. Pero la caída se sintió”, comentó Julia Zuccardi.
“No hacemos turismo ni gastronomía para hacernos ricos, sino para mostrar nuestro producto en el mejor lugar posible. Priorizamos la calidad y la experiencia. Hemos sido muy cuidadosos y tenemos una estructura que nos permite sostenernos en momentos de baja”, completó.
Nuevo espacio para el Grand Cru argentino
Otro de los estrenos que tendrá este 2026 es el de Cheval des Andes, proyecto nacido a partir de la colaboración de la francesa Château Cheval Blanc y Terrazas de los Andes -una de las bodegas argentinas del grupo Möet Hennessy- que tuvo su génesis por 1999, que en medio de esta cosecha está estrenando la infraestructura de su nueva bodega ubicada en el corazón de Las Compuertas, en Luján de Cuyo.
La misma tiene una dimensión de 3.500 metros cuadrados, equipada para la vinificación por parcelas, convirtiéndose en la nueva casa del “Grand Cru” argentino y uno de los íconos de la vitivinicultura nacional.
Actualmente el proyecto está bajo la dirección del francés Pierre Polbos, acompañado por por Rosario Toso en los viñedos y Rodrigo de la Mota en bodega. Ellos son los encargados de transformar 47 hectáreas de viñedos repartidos entre Las Compuertas y Altamira, plantados con Cabernet Sauvignon y Malbec, en un único vino, toda una rareza dentro de la industria argentina.
Inversiones en el vino: se viene el estreno de raquis
Por último, al costado de la ruta 40, a la altura de Agrelo, también en Luján de Cuyo, tendrá este 2026 su conclusión una esperada obra dentro de la vitivinicultura. Se trata de la bodega de Raquis, proyecto que reúne a Andrés Vignoni en la enología, Facundo Impagliazzo en la agronomía y Ariel Núñez Porolli en la parte comercial.
Representantes de una nueva generación dentro de la vitivinicultura argentina, los tres ex Viña Cobos se unieron para darle vida a una bodega que en poco tiempo se convirtió en referencia en la alta gama.
Es que los vinos de Raquis salieron al mercado en 2023 y para el mes de abril tendrán el estreno oficial de la nueva infraestructura donde ya vienen elaborando sus vinos.
Su producción se caracteriza por la escasez, con un número acotado de botellas en las líneas Las Bases, Los Parajes y Monasterio que suelen agotarse, incluso antes de salir al mercado.
Infocampo – Sol Devia


