Hay manifestaciones en Bahía Blanca, Quequén, Necochea, Tres Arroyos, Balcarce, Tandil, Ayacucho, Maipú y Las Armas, además de Pehuajó y a lo largo de la ruta 5. En esta última localidad incluso se registraron pérdidas de carga y daños a camiones que no participaban de la movilización. Se sumaron Pergamino, Rojas, Lincoln y Colón, donde transportistas dejaron de cargar y anunciaron la presencia en las rutas en una señal de escalada del conflicto.
De acuerdo con los últimos reportes, desde temprano hubo fuerte actividad en el sur de Córdoba, donde se concentraron e hicieron asambleas en Huinca Renancó, Buchardo, La Carlota, Laboulaye y Vicuña Mackenna. Allí, los conductores reclamaron a los dadores de carga una recomposición urgente de tarifas ante el impacto del combustible. También se reportaron medidas en Río Cuarto y más de 20 puntos de conflicto en la provincia.
“Estamos en la ruta porque esto ya no da para más. El combustible se llevó todo: entre el 60 y el 65% del flete se nos va ahí. Lo que pedimos es una recomposición real de la tarifa para poder trabajar”, señaló Carlos Geneiro, secretario general de Unión Nacional de Transportistas y Afines de la República Argentina (Untra) a LA NACION.
Si bien no todos los transportistas adhieren, quienes acercan mercadería a los puertos del Gran Rosario manifestaron que están haciendo los reclamos directamente. “El cereal no aumentó, pero el combustible sí. Así es inviable mandar camiones al puerto”, resumió un chofer que opera en esa región y que había expuesto la situación con los dueños de la carga.
Rosalía Rodríguez, camionera de la zona de Santa Fe, relató: “Hoy nos llegó la tarifa nueva. Vamos a hacer reunión para solucionar eso. En mi zona todavía no hicimos paro, pero tenemos varios aumentos de gasoil y tarifa vieja”.
Las protestas, en muchos casos, se realizan en rotondas y accesos sin bloqueos totales, en una estrategia para evitar acciones judiciales o sanciones. Desde que dejó de existir la mesa nacional de tarifas, el sistema quedó atomizado en mesas provinciales: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, con valores orientativos y sin carácter obligatorio. Esto derivó en una dispersión de precios y en que, según los transportistas, muchas veces se paguen tarifas por debajo de esos valores de referencia.
“Antes teníamos un ámbito donde se discutían los costos y se construía una tarifa orientativa a nivel país. Ahora quedó librado a mesas provinciales y a la negociación directa, en un contexto de mucha volatilidad. Entendemos el reclamo por el gasoil, pero también tenemos que ser prudentes: ofrecimos un 10% y volver a sentarnos en diez días para ver cómo evoluciona el combustible. Tirar aumentos más altos en este contexto puede generar distorsiones muy grandes en toda la cadena”, señaló Daniel Asseff, asesor de la Federación de Acopiadores.
En la última reunión en La Plata, no hubo acuerdo entre las diferentes cámaras que representan a transportistas, Carbap y Acopiadores. No participaron Untra ni los autoconvocados que hoy están en las rutas exigiendo los aumentos de hasta un 40%.
Los transportistas reclamaron en promedio un 15% de aumento, mientras que la Federación de Acopiadores ofreció un 10% con revisión a diez días. La propuesta fue rechazada y se pasó a un cuarto intermedio. Entidades como la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra) difundieron unilateralmente una suba del 13,16% para “sostener la actividad”. En paralelo, los sectores autoconvocados y agrupaciones como Untra aseguraron que ese porcentaje “queda por debajo del piso” y plantearon incrementos de entre 30% y 40% para recomponer la rentabilidad.
“Ese 13 o 16% que están mencionando no nos sirve, queda muy por debajo de lo que necesitamos para trabajar. Hoy estamos totalmente desfasados: con las tarifas actuales perdemos plata en cada viaje. La actualización debería estar al menos entre un 30% y un 35%. Si no, el sistema no cierra y por eso estamos en la ruta", sostuvo Geneiro.
El peso del combustible en la estructura de costos representa entre el 60% y el 65% del valor del flete. A esto se suman costos laborales —entre 10% y 20%— y otros gastos operativos. Según describen, en un flete de aproximadamente $3 millones, al propietario le quedan unos $280.000, mientras que el chofer percibe solo $200.000, que no es representativo.
Entre enero y abril de 2026 el gasoil y las naftas acumulan subas de entre el 25% y el 30%, con un salto concentrado en marzo por el impacto del precio internacional del crudo. Actualmente, el barril de crudo cotiza en torno a los US$110, con picos recientes por encima de ese valor en medio de la volatilidad global.
La Nación – Belkis Martínez


