“Cero impacto en carne bovina y fuerte impacto en harina de carne”, resumió un importante empresario sobre la evaluación del efecto del scrapie para la exportación. Otro industrial del negocio fue más preciso: “Para aclarar, afecta la harina de carne y hueso a China, Vietnam y otros países. Esto es lo más afectado”. Después puso en orden de importancia en impacto la carne y la harina a Brasil y rabos a Sudáfrica.
En otro orden, luego detalló: “No afecta la carne a China, Estados Unidos, la Unión Europea, Israel y Chile”. La definición es muy importante: por esos mercados circula la mayoría de los envíos argentinos de carne vacuna como tal. China, por ejemplo, es el comprador número uno en volumen con un nivel de compras en torno del 70% de las ventas al exterior. Es un destino donde la carne de la vaca que finalizó su ciclo reproductivo encontró una demanda atractiva. Ese tipo de carne no paga retenciones mientras la de novillo tributa un 5%. “Está a salvo”, se entusiasmó una fuente. “Estamos bien”, agregó otra.
Sin embargo, la lupa está puesta sobre la denominada harina de carme y de hueso, un negocio que se tornó en lucrativo para varios frigoríficos que comenzaron hace unos años a explorar esa alternativa de proveer un producto para la alimentación del ganado. En 2025 el rubro harinas, polvos, pellets de carne y despojos fue el 3,3% de las ventas al exterior en valor del complejo carne y cueros.
¿Por qué una enfermedad de los ovinos puede llegar a tener algún efecto sobre la carne vacuna o algo como la harina de hueso? Según diversas fuentes consultadas, esto es así porque la condición libre de la enfermedad figuraba en los certificados sanitarios o en los protocolos donde, entre otras, se definía que el país tenía también la ventaja de no contar con scrapie.
De acuerdo con la información que obtuvo este medio, para la certificación de la exportación de harina de carne y hueso a China como cláusula se fijó que la Argentina se encuentra libre de las siguientes enfermedades: peste bovina, plerineumonía contagiosa bovina, fiebre porcina africana, Encefalopatía Espongiforme Bovina, scrapie, dermatosis nodular contagiosa, y fiebre aftosa, entre otras.
Hasta ahora, la Argentina no puede vender a Japón carne vacuna producida al norte de la Patagonia en las zonas con vacunación contra la aftosa. En cambio, sí lo puede hacer desde la Patagonia, que es libre de la enfermedad sin vacunación. En este marco, para el caso de los ovinos se fijó que los animales faenados para producir carne y demás productos con destino a exportación hacia Japón deben haber nacido y haberse criado en un rebaño que nunca haya presentado casos confirmados de tembladera. Esta última palabra es el nombre común para scrapie.
En ese contexto, según contaron, ahora viene una tarea del Senasa de hablar con diversos mercados para ver cómo resolver individualmente esa mención a scrapie. “Con Brasil se puede solucionar esta misma semana”, se entusiasmó un empresario.
En la comunicación oficial sobre la detección de la enfermedad se indicó que “el Senasa se encuentra trabajando en la adecuación de los certificados de exportación a fin de garantizar la continuidad de los mercados internacionales y evitar disrupciones en los envíos”. Dicho de otro modo, el organismo busca amortiguar y negociar cualquier impacto en el comercio exterior.
“La Argentina manifestará a los países su intención de continuar exportando productos seguros, a fin de sostener los mercados internacionales bajo condiciones sanitarias adecuadas, como embriones, cueros y pieles, gelatina, colágeno, sebo y sus derivados, así como lana y fibra ovina. En cuanto a la carne ovina y caprina, también se las considera mercancías seguras siempre que se retiren previamente los tejidos de riesgo, conforme a los estándares sanitarios internacionales”, detalló el Senasa.
Según el organismo sanitario, “para el resto de los productos, como ovinos y caprinos en pie, harinas proteicas y lácteos de estas especies, se propondrá la aplicación de medidas de mitigación específicas, de acuerdo con las recomendaciones de la OMSA [Organización Mundial de la Salud Animal] para cada tipo de mercancía”.
La Nación – Fernando Bertello


