En otras palabras: por primera vez en ese período, la zafra no presenta una tendencia de oferta creciente desde enero hasta los meses de mayo o junio, sino que muestra una leve contracción mensual, del orden del 1%. Asimismo, al comparar con años anteriores, se observa que las salidas de marzo de 2026 son 26% inferiores a las de 2025 y un 18% menores respecto de 2024.
Según Paloma Fontana, analista de Ganados y Carnes de AZ-Group, este comportamiento puede explicarse principalmente por dos factores. Por un lado, por los elevados precios de la hacienda que alientan la retención; por otro, las lluvias de fin de marzo-principios de abril, que recuperaron la oferta forrajera, luego de un inicio de año seco.
Como consecuencia de ambos factores, la oferta de terneros tendió a retraerse. En este escenario, “es probable que la zafra de este año se desarrolle de manera más gradual, sin un pico inicial y con una mayor oferta en los meses de abril y mayo”, proyecta Fontana.
Por lo expuesto, los precios de la invernada aún se encuentran en proceso de búsqueda de un equilibrio. “Por el lado de la demanda, existen compradores con intención de adquirir hacienda, aunque muestran resistencia a convalidar valores superiores a los 6500 pesos por kilo; por su parte, los criadores cuentan, en muchos casos, con margen para retener los terneros, sosteniendo expectativas de precios mayores”, distingue Paloma.
En síntesis, el mercado de invernada se encuentra en una etapa de ajuste, a la espera de una mayor definición en el ritmo de salida de terneros desde los campos de cría, pero con un comportamiento distinto al verificado en los últimos años.
La Nación


