La lógica es puramente económica: con el crudo en niveles altos, el bioetanol –que históricamente ha sido competitivo– se presenta hoy como una opción más atractiva que nunca para equilibrar los costos operativos de las compañías.
Competitividad y capacidad instalada
El sector del bioetanol recibe esta noticia con expectativas de reactivación. Actualmente, las plantas procesadoras de maíz están operando con una capacidad ociosa cercana al 25%, por lo que cuentan con el margen suficiente para responder de manera inmediata a un incremento en la demanda de las petroleras.
Un punto clave en esta nueva dinámica es la fijación de precios: mientras que para el cupo obligatorio rigen valores fijados por la Secretaría de Energía, para este mercado voluntario el precio se establece mediante acuerdos libres entre las partes (refinadoras y productores).
Desde el sector de la industria, sostienen que esta flexibilidad es vital, especialmente considerando que la fórmula de precio oficial de la Secretaría de Energía lleva dos meses sin aplicarse adecuadamente, acumulando un retraso frente a una inflación mensual del 3%.
No obstante, el sector no se queda solo en la coyuntura. Junto con el Centro Azucarero Argentino y el Gobierno nacional, se trabaja en un nuevo marco legal para la industria.
El objetivo es un proyecto de ley de consenso que establezca un corte obligatorio mínimo del 15%, permitiendo un mercado libre por encima de ese umbral para fomentar la competencia y desregular el sector.
En plena cosecha sube el gasoil mayorista
Mientras el segmento de las naftas busca alivio en el bioetanol, el mercado del gasoil presenta un panorama mucho más complejo y preocupante para el sector agropecuario.
Mientras avanza la cosecha gruesa de soja, se registra una anomalía en la cadena de comercialización: el gasoil mayorista ya cuesta hasta un 7% más caro que el que se vende en los surtidores de las estaciones de servicio.
Este fenómeno se explica por un desacople de precios generado por la situación geopolítica global. La guerra en Oriente Medio ha disparado la cotización internacional de los derivados del petróleo.
Sin embargo, mientras en el segmento minorista rige un congelamiento de precios por 45 días que obliga a los operadores a vender a pérdida, en el canal mayorista –donde se abastece el grueso de la maquinaria agrícola– los precios reflejan con mayor crudeza la realidad del mercado global.
La problemática no es solo de precios, sino también de incertidumbre logística. La circulación por el estrecho de Ormuz se ha vuelto cada vez más complicada, afectando la disponibilidad física de producto a nivel mundial.
Esta tensión se traduce en las primas de comercialización: habitualmente, el gasoil se vende a la cotización del Heating oil más un premio de 7 centavos por galón; hoy, esa prima ha saltado a los 70 centavos, multiplicándose por 10 en apenas unos días, sostienen desde el portal especializado Econo Journal.
Para el productor argentino, esto se traduce en un incremento de costos justo en el momento de mayor demanda logística del año.
La Voz del Interior – Alejandro Rollán


