Esteppa, según señalaron, se presenta como un programa integral que promueve un modelo de pastoreo sostenible en la Patagonia, articulando producción, restauración, conservación y acción climática. A través de un enfoque territorial y colaborativo, busca fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos y los ecosistemas de la estepa frente al cambio climático.
En ese sentido, señalaron que el esquema se basa en cinco pilares: la producción ganadera regenerativa mediante prácticas de manejo planificado del pastoreo; la mejora de la salud del suelo, la biodiversidad y la resiliencia del ecosistema como base de la productividad; el desarrollo de oportunidades de mercado a partir de créditos de carbono de alta integridad bajo estándares internacionales; la capacitación técnica continua, el intercambio de experiencias y el apoyo financiero para infraestructura; y el trabajo colaborativo con asociaciones rurales, organismos provinciales, universidades y actores locales para fortalecer la gobernanza territorial.
Desde la organización puntualizaron que la iniciativa se inscribe en un contexto donde la degradación de los pastizales y la mayor variabilidad climática impactan en la productividad ganadera y en la vida rural, mientras la Patagonia alberga ecosistemas de alto valor ecológico que requieren manejos adaptativos basados en evidencia científica.
Según se plantea en el programa, la adopción de prácticas regenerativas permite mejorar la salud de los campos, fortalecer la resiliencia productiva y acceder a incentivos económicos, como la comercialización de créditos de carbono generados por el aumento del carbono orgánico almacenado en el suelo.
La implementación de Esteppa se desarrolla en varias etapas. El relevamiento técnico y análisis de factibilidad ya fue completado. Actualmente se llevan adelante mesas de trabajo participativas para definir prácticas, necesidades de inversión y esquemas de gobernanza, junto con la firma de cartas de interés para avanzar sobre 150.000 hectáreas. El proceso continuará con mediciones de carbono en suelo —con el establecimiento de una línea de base previsto para la primavera de 2026—, y luego con instancias de validación, verificación y eventual emisión de créditos de carbono, con potencial de generar ingresos para los productores participantes. Todo el proceso cuenta con acompañamiento técnico permanente y asistencia personalizada a cada establecimiento.
En términos de impacto, mencionaron que la región presenta una elevada capacidad de almacenamiento de carbono en sus suelos. A partir de prácticas regenerativas y el acceso a mercados como el voluntario de carbono, el programa se propone como meta iniciar la regeneración de 10 millones de hectáreas de pastizales bajo manejo sostenible hacia 2030.
Por eso, mencionaron que la estrategia combina la generación de créditos de carbono con la construcción de alianzas, el alineamiento de prácticas regenerativas y el desarrollo de oportunidades de mercado. En ese marco, se proyecta una mitigación superior a 5,5 millones de toneladas de CO₂ equivalente por año.
Como primer paso, se trabajará en el denominado “Cluster 1”, con el objetivo de implementar prácticas regenerativas en 200.000 hectáreas para 2026, sentando las bases para la expansión del modelo en toda la Patagonia.
Por otra parte, señalaron que el programa impulsa instancias de intercambio técnico y aprendizaje práctico con productores.
La Nación


