Respecto a la innovación, advirtió que las consecuencias pueden ser diversas y negativas: desde mayores costos hasta menor desarrollo tecnológico y pérdida de controles. En sus palabras, el escenario es "variado", pero con riesgos concretos para la dinámica de incorporación de nuevas tecnologías, especialmente en economías regionales.
Riesgos en calidad y certificación
Uno de los puntos más críticos, según el especialista, es el impacto en los sistemas de calidad y certificación, en un contexto global cada vez más exigente. "Cuando el mundo está exigiendo productos con certificaciones, Argentina está destruyendo en lugar de efectivizar los controles necesarios", advirtió Piazza. Como ejemplo, destacó el rol histórico del área de cárnicos del INTI, donde "los grupos de catadores especializados, junto con equipos de alta tecnología, terminan el circuito de calidad". A esto fue categórico: "No puede perderse".
Además, remarcó el costo estratégico de sostener mercados internacionales: mantener estándares de calidad requiere inversión sostenida y tiempo. "Nadie toma en cuenta lo que cuesta mantener un producto en el exterior", sostuvo Piazza y explicó que "a lo largo del tiempo se han perdido mercados que luego otros tuvieron que recuperar, sin considerar que los recursos provienen de todos los argentinos".
Articulación institucional en riesgo
Otro aspecto sensible es la posible afectación de la articulación entre organismos técnicos, como el INTI y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Piazza explicó que, aunque el vínculo no siempre es directo, existen encadenamientos productivos claros. "Si el INTI y una empresa privada desarrollan un nuevo producto, como un yogur, eso incrementa la demanda de materia prima y si se busca una característica específica, los productores y el INTA deben trabajar de manera conjunta", indicó.
¿Modernización o retroceso?
Frente al debate sobre si la reestructuración representa una oportunidad o un retroceso, el ingeniero planteó una condición clave: evitar la pérdida de capacidades críticas. "Si la reestructuración implica pérdida de puestos de trabajo esenciales o relajar los controles, nos empobrece como país", sostuvo y concluyó con una advertencia que excede al comercio exterior: "Nos perjudica no solo en lo que exportamos, sino peor aún en lo que consumimos".
En un escenario donde la competitividad internacional depende cada vez más de la calidad, la trazabilidad y la innovación, el futuro del INTI aparece como una pieza central no solo para la industria, sino también para el desarrollo tecnológico del agro argentino.
Revista Chacra – Florencia Lucero Heguy


