Viernes, 08 Mayo 2026 02:27

Una temible plaga del maíz avanza sobre el centro del área agrícola del país: piden intensificar monitoreos y eliminar el cultivo “guacho”

La plaga de la chicharrita (dalbulus maidis), que propaga la bacteria Spiroplasma provocando la enfermedad “achaparramiento del maíz”, continúa avanzando sobre el norte y centro del área agrícola nacional, con poco impacto, aunque con creciente presencia en los lotes.

Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, en las últimas semanas se registraron “comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones”.

Así, tanto el NOA como el Centro Norte presentan niveles poblacionales estables, mientras que en el NEA y el Centro Sur se registraron incrementos y, en el Litoral, una leve retracción.

No obstante, el avance, el trabajo remarcó que “el grueso de la cosecha 2025/26 ya está a salvo”, al mismo tiempo que remarcaron que “los síntomas foliares asociados a este vector compatibles con Corn Stunt Spiroplasma (CSS) e impactos sobre espigas, son ínfimos en las zonas no endémicas”.

“En el NOA y NEA, donde el Dalbulus maidis y las enfermedades que transmite estuvieron presentes históricamente, es esperable que aparezcan síntomas. Hay que trabajar para que el impacto sobre espiga siempre quede por debajo del 10%”, dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red.

En este sentido, remarcó que “es fundamental tomar decisiones basadas en la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no acompañan, será preciso controlar los maíces voluntarios o ‘guachos’, que resultan un componente epidemiológico crítico al actuar como ‘puente verde’ para este vector”.

En la zona endémica del NOA, donde el 86% de las trampas se instaló sobre maíces que se encuentran predominantemente en estadios fenológicos reproductivos avanzados (R5–R6), se mantuvo estable la situación del relevamiento anterior: las chicharritas se detectaron en la totalidad de las localidades, y en el 82% con el nivel de capturas más alto (más de 100 adultos por trampa), registrándose una progresión de sintomatología foliar y, en algunos híbridos, a nivel de espiga.

En el NEA, la otra zona endémica, donde el 92% de las trampas se colocó sobre cultivos de maíz, la mayoría en estadios reproductivos avanzados (R4–R6), se evidenció una fase de incremento de Dalbulus maidis, ya que en el 71% de las localidades se capturaron más de 100 adultos por trampa. En concordancia, también se registró un avance de la sintomatología asociada al complejo de achaparramiento del maíz, y alteraciones a nivel de espiga en determinados híbridos.

En la región del Litoral, con un 63% de las trampas colocadas sobre maíces, el 88% registró capturas, y el 37% en el nivel más alto, principalmente en localidades de Entre Ríos, aunque el promedio de individuos detectados se redujo.

Por su parte, en el Centro-Norte, donde el 85% de las trampas estuvo en cultivos de maíz, siguieron registrándose incrementos poblacionales: el 96% de las localidades monitoreadas presentó detecciones, y el 58% en la categoría máxima. De la misma manera, el Centro-Sur, donde el 80% de las trampas estuvo en lotes con maíz, un 48% de las localidades no registró capturas de chicharritas, mientras que un 21% las detectó en la categoría más baja (1 a 4 adultos por trampa).

Clarín