El flujo de camiones que descargaron granos en Rosario en lo que va de la campaña actual ya superó los niveles de años anteriores, incluso antes de finalizarla. Mientras que en 2023 —afectada por la histórica sequía— apenas se contabilizaron 400.000 descargas, el ascenso fue vertiginoso: 690.000 en 2024, 760.000 en 2025 y más de 830.000 en curso durante 2026. Para ponerlo en perspectiva, en los años previos las cifras oscilaron entre 490.000 y 720.000 unidades anuales, consolidando al presente como el año de máxima exigencia para la infraestructura portuaria aceitera argentina.
El impacto del récord logístico sobre el mercado de granos
La llegada masiva de granos a los puertos se tradujo en un efecto directo sobre los valores de referencia. Según la entidad rosarina, “entre todo abril y lo que va de mayo, la pizarra de soja promedió $432.000 por tonelada, sin salir del rango $420.000 – $440.000 por tonelada, un 10% menos que a mes de marzo. Valuada en dólares, la historia se repite, con caídas promedio del 7% entre marzo y mayo para el precio disponible, llegando a mínimos de diez meses”.
Este escenario afecta a los productores, quienes enfrentan precios deprimidos en el puerto, mientras los costos de operación y transporte continúan firmes o en alza. Como respuesta, muchos deciden almacenar parte de la producción en cooperativas o mantienen el grano sin fijación de precio a la espera de una mejora en las condiciones de mercado.
En un contexto de volatilidad internacional, la Bolsa de Comercio de Rosario describió: “Luego de 15 ruedas consecutivas en $430.000 por tonelada o menos, el precio spot por soja subió $10.000 por tonelada durante una sola rueda, lo que bastó para marcar la jornada con mayor cantidad de toneladas anotadas con precio hecho desde que arrancó la cosecha”.
Según precisó la BCR, el 5 de mayo se negociaron 304.000 toneladas de soja con precio firme, cifra que triplica el promedio diario de las tres semanas previas. No obstante, el ritmo de comercialización global sigue entre los más lentos, con apenas el 28% de la producción comprometida, nueve puntos porcentuales por debajo del promedio histórico.
Exportaciones e ingresos
La perspectiva para la liquidación de divisas por exportaciones agroindustriales en 2026 también es histórica: la Bolsa de Comercio de Rosario estimó ingresos por USD 35.375 millones, lo que representa un aumento de USD 850 millones respecto a su cálculo previo.
De este total, USD 16.500 millones provendrán del complejo sojero, USD 7.500 millones del maíz, USD 2.200 millones del trigo, USD 2.400 millones del girasol, USD 500 millones de la cebada, USD 300 millones del sorgo y USD 600 millones de otras oleaginosas y cereales.
Entre abril y diciembre de 2026, la entidad proyecta ingresos por exportación de USD 29.600 millones. Sin embargo, el alza del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente ya encarece los insumos agropecuarios, en particular el combustible y fertilizantes como la urea, lo que reduce el efecto positivo del mayor flujo de ventas externas sobre la rentabilidad final del productor. Asociaciones del sector ya advirtieron sobre la presión que el contexto bélico internacional ejerce sobre la estructura de costos del agro argentino.
¿Dónde van los granos argentinos?
China es el principal comprador de soja en el mundo. Es por esta razón que las compras del gigante oriental marcan el pulso del mercado internacional. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, apenas 11,8 millones de toneladas de soja estadounidense se comprometieron rumbo a China desde la campaña 2025/26, el nivel más bajo desde 2006/07, cuando el gigante asiático importaba solo una cuarta parte del volumen actual.
En tanto, el 70% de los 52,6 millones de toneladas exportadas por Brasil en el ciclo en curso tienen como destino China. Por su parte, la Argentina ya inscribió un line-up de más de 800.000 toneladas hacia el país asiático y 2,5 millones de toneladas declaradas oficialmente, superando los registros del año pasado a esta fecha.
Infobae – Lola Loustalot


