Fuentes consultadas señalaron que dentro de ese armado aparecerían Scaglione y Jorge Estevez, este último vinculado con el sector lácteo, junto con otras compañías —entre ellas una de las que participó de la reunión realizada en Sunchales— e incluso a un jugador internacional. Agregaron, sin embargo, que varias de las negociaciones todavía se manejan con “extrema reserva”.
Por otro lado, fuentes al tanto de la reunión que se realizó este martes en diálogo con LA NACION detallaron que durante la jornada se brindaron precisiones sobre la situación económica, operativa y patrimonial de SanCor. El encuentro se realizó bajo la supervisión del juez civil y comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, Marcelo Gelcich, que interviene en el caso. También participaron integrantes de la sindicatura encabezada por Ignacio Pacheco Huber y la coadministradora judicial Lucila Prono junto con sus equipos técnicos.
En el comunicado difundido por Atilra, el gremio señaló que se trató de “la primera jornada de contacto oficial con los interesados en la compra de las unidades productivas que componen la empresa fallida, y sus restantes activos”.
Además, indicó que a los potenciales oferentes se les expuso “el estado de situación y de aproximación respecto del marco normativo en el que habrá de desarrollarse la enajenación de dichos activos”. Según agregó el sindicato, el pliego licitatorio “estaría listo en los próximos días”.
Jugadores
La aparición de jugadores de peso empezó a darle forma a una etapa que el propio fallo judicial ya había anticipado: la búsqueda de compradores para una estructura industrial que durante décadas fue una de las más importantes del negocio lácteo argentino. En la sentencia de quiebra, el juez dejó asentado que el objetivo será vender la empresa “en marcha”, ya sea mediante la transferencia conjunta o separada de unidades productivas.
Actualmente SanCor conserva seis plantas industriales distribuidas entre Santa Fe y Córdoba. Las instalaciones que continúan operativas están ubicadas en Sunchales, Gálvez y San Guillermo, en Santa Fe, y en Devoto, Balnearia y La Carlota, en Córdoba. La Justicia remarcó, sin embargo, que todas funcionan muy por debajo de su capacidad instalada y que la planta de Sunchales, la principal de la cooperativa, es hoy la más ociosa.
El proceso de venta no incluirá solamente fábricas. Entre los activos considerados estratégicos aparecen también las marcas y activos intangibles de la cooperativa. A eso se suma un importante paquete de inmuebles distribuidos en distintas provincias: oficinas y 12 cocheras en el edificio de Tacuarí 202, en la ciudad de Buenos Aires; la ex planta Brinkmann; terrenos en Morteros; un depósito en Lehmann; instalaciones en Sunchales y viviendas ubicadas en Lincoln, San Guillermo y Sunchales.
El juez consideró central preservar parte de la actividad para evitar que esos activos pierdan todavía más valor. Por eso la quiebra fue decretada con continuidad de la explotación, principalmente mediante contratos de fasón, es decir, procesando producción de terceros mientras avanza el proceso licitatorio.
La situación económica con la que SanCor llegó a esta instancia quedó reflejada en el propio fallo judicial. La cooperativa acumulaba una deuda postconcursal impositiva y previsional superior a los $6349 millones, pasivos salariales por más de $12.788 millones y deuda comercial por encima de los $13.313 millones. Además, registraba una deuda concursal verificada de más de US$86 millones, incluyendo acreencias de fondos internacionales, organismos públicos y otros acreedores financieros. Al momento de la quiebra la empresa todavía tenía 914 trabajadores en relación de dependencia.
La Nación – Pilar Vazquez


