Milei sostuvo: “Vamos a seguir bajando retenciones, vamos a seguir achicando el tamaño del gasto público para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que les corresponde”. Planteó que el objetivo es “que se achique el Estado, que se agrande el mercado para que tengamos más libertad y, por ende, más prosperidad”. Según indicó, “el campo proyecta uno de sus mejores años en la historia, con cosechas y exportaciones récord, a pesar de las retenciones y a pesar de tantos años de tipos de cambio distorsionados por el cepo”.
En un salón lleno para el acto, el jefe de Estado llegó puntual y recibió de manos de Ricardo Marra, presidente de la entidad, una placa por su defensa a la libertad de mercados. De buena sintonía con Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), cuando lo vio desde el escenario le dijo antes de su discurso: “¿Qué hacés, Nicolás querido?”.
“Nosotros llegamos al Gobierno para reivindicar la libertad económica y recuperar lo que la Argentina siempre supo hacer bien y que décadas de populismo nos hicieron olvidar. Por eso es imperdonable lo que le hicieron a este sector durante décadas, porque no se trató de un mero descuido. Ni pueden alegar ignorancia después de tanto tiempo. Fue un modelo sistemático de expoliación del campo para financiar al Estado, a los amigos de la política y a sus clientes", dijo.
Luego se refirió a las retenciones: “Las retenciones son la cara más visible, pero son una de las miles de cabezas, de este monstruo estatal que les tiraron encima durante el último siglo. Y todo esto a costa de menor competitividad, menor capitalización y mayor desvalorización de la tierra. Un crimen económico por donde se lo mire”.
En otro tramo apuntó contra los controles al campo que aplicó el kirchnerismo. Dijo: “El kirchnerismo tiene fama de ser el mejor secretario de Agricultura de otros países”.
Insistió que va a sostener el equilibrio fiscal “hasta las últimas consecuencias”. Respecto de esto, indicó: “No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo como ha sucedido en gobiernos anteriores”. Esta frase estuvo dirigida al gobierno de Mauricio Macri, que después de bajar las retenciones, apenas asumió en diciembre de 2015, en 2018 las restableció.
En otro tramo de su presentación el Presidente vinculó la agenda de apertura comercial con el acuerdo Mercosur-Unión Europea. “A los pocos días de entrar en vigencia el acuerdo, los productores argentinos capturaron el 80% del cupo de exportación de miel, una clara demostración de la ambición y la capacidad de nuestra gente”, afirmó. Además, destacó que “avanzamos en un acuerdo de libre comercio con EFTA”. Añadió “tenemos un acuerdo con Singapur tratándose en el Congreso” y “estamos avanzando en un acuerdo comercial con los Estados Unidos”. En ese sentido, aseguró: “Nuestro objetivo con Estados Unidos es llegar a un tratado de libre comercio y lo vamos a lograr”.
Detrás de escena
Antes de la llegada de Milei, afuera del edificio de la Bolsa de Cereales porteña, sobre la avenida Corrientes vallada, los perros de seguridad recorrían la zona mientras efectivos custodiaban cada acceso con un operativo que se volvió cada vez más estricto a medida que se acerca la llegada del jefe de Estado. El corralito de seguridad obligaba a empresarios y dirigentes a pasar varios controles antes de entrar al salón principal, donde ya no quedaban sillas vacías para el acto por el 172° aniversario de la entidad. Adentro, entre conversaciones en voz baja y saludos rápidos, el clima mezclaba expectativa política y ansiedad por anuncios.
Entre los funcionarios, entre los primeros en llegar estuvieron Diego Santilli, ministro del Interior; Sergio Iraeta, secretario de Agricultura; Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, y Pablo Quirno, canciller, que se movieron entre empresarios y referentes del agro mientras el auditorio terminaba de acomodarse. También concurrió el ministro de Economía, Luis Caputo.
La espera por Milei dominaba la escena en un sector, el agropecuario, donde el Gobierno siempre busca mostrar respaldo político y cercanía con una de las actividades más importantes para la economía argentina.
La Nación – Belkis Martínez, con la colaboración de Fernando Bertello
Javier Milei bajará las retenciones de trigo y cebada en junio, y de la soja a partir de 2027
Javier Milei anunció una baja de retenciones para el trigo y la cebada, de 7,5 a 5,5%, a partir de junio, tal como adelantó Clarín días atrás, y prometió una reducción progresiva de los derechos de exportación a la soja desde enero del año que viene, a razón de un cuarto o medio punto por mes, desde el 24% que rige hoy para el grano de la oleaginosa.
Las medidas anunciadas por el Presidente llegaron tras una hora de discurso, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que celebró su 172° aniversario. De entrada, Milei asoció la fundación de la entidad, la más antigua de las instituciones privadas de la Argentina, con la Constitución Nacional jurada un año antes, en 1853, exaltando la doctrina liberal de Juan Bautista Alberdi, el inspirador de la Carta Magna. Y fue repasando distintos ejes de gestión de gobierno, mientras mechaba insinuaciones en clave de suspenso para ir preparando el clima para lo que evidentemente tenía cierta ansiedad por decir.
Acompañado por su hermana Karina y los ministros Luis Caputo, Diego Santilli y Pablo Quirno en primera fila, el Presidente hizo uno de sus típicos discursos analíticos sobre economía, pero de entrada fue anticipando que luego anunciaría medidas. “Los discursos son divertidos pero los hechos son más divertidos aún”, dijo en una de las muchas frases en las que se apartó del texto escrito que tenía apoyado obre el atril.
En todo momento, Milei se expresó con inusual soltura, evidenciando que se sentía ante una audiencia con ideas afines, que de hecho lo aplaudió en distintas oportunidades, sin efusividades de tipo partidarias, pero sí de elocuente convencimiento.
Además de los dirigentes de la comisión directiva de la Bolsa de Cereales, que acompañaron al presidente Ricardo Marra (le entregó una placa a Milei en reconocimiento a su labor a favor de la libertad de mercado), se destacaron Nicolás Pino (SRA), Carlos Castagnani (CRA), Gustavo Idígoras (Ciara-Cec). Hubo también varios legisladores, como Martín Ardohain (presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados) que la semana pasada presentó un proyecto de ley para bajar las retenciones en forma gradual, y Patricia Bullrich, que adujo otro compromiso y se retiró antes de que llegara Milei.
El Presidente manifestó empatía con el público en todo momento. Con expectativa formal, prácticamente sin gestos de fanatismo, en las sillas lo esperaban con atención cientos de los principales referentes de la agroindustria argentina, muchos de los cuales sonrieron cuando Milei declaró que “la riqueza no sale del Estado, vaya si ustedes lo saben. Es imperdonable lo que les hicieron durante tantos años”.
Sobre la soja hizo un guiño especial. “Sería injusto si nos olvidamos”, exclamó casi condescendiente. E indicó que “a partir de enero del 2027, según venga la recaudación, vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos".
También adelantó una baja de retenciones para la industria. "A partir de julio 2026 hasta junio 2027 a la industria automotriz, a la industria petroquímica, a maquinarias vamos a ir a cero", dijo. El ministerio de Economía anunciaría el cronograma completo en los próximos días.
"Vamos a seguir bajando retenciones, vamos a seguir achicando el tamaño del gasto público para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que les corresponde. Que se achique el Estado, que se agrande el mercado, para que tengamos más libertad y por ende más prosperidad", afirmó. Y al considerar que otras actividades tendrán mejores posibilidades de desarrollo, enfatizó: “Se termina el calvario de que el funcionamiento del país dependa del agro".
En ese sentido, destacó que "durante décadas el campo fue el pagador de última instancia de la Argentina. Cuando había crisis subían las retenciones, cuando faltaban dólares, desdoblaban el tipo de cambio, cuando había inflación, precios máximos sobre su producción. Siempre el mismo sector financiando los platos rotos del resto".
En la misma línea, Milei aseguró que se trabaja para que en la Argentina "el agro pueda ser libre". Prometió que "en la medida en que sean competitivos, se les va a sacar esa carga que les impusieron. Vamos a liberar cada día a un sector que tanto hizo por el país y que tanto se lo ha castigado".
El Presidente destacó la "ambición y la adaptación de los productores argentinos". Lo hizo al hablar de los avances tras la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea. "A poco de entrar el acuerdo, los productores argentinos capturaron el 80% de exportación de miel. Es una clara demostración de ambición y adaptación. Y de hacer llorar a la verde amarela.... Se rió y deslizó: "Pasa que había que ponerle clima de Mundial", con una sonrisa, en sutil ironía futbolera versus Lula.
El Presidente se retiró sonriente, con la satisfacción de haber dado un paso en relación a sus promesas electorales, y cuando se cruzó con el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, le hizo un gesto de disculpas cómplice.
Claro, el Gobierno tenía encaminado esta medida, pero en el principal evento nacional sobre trigo, la semana pasada, el funcionario del área sólo alentó a sembrar. El anuncio oficial lo quiso hacer Milei personalmente.
Clarín – Mauricio Bártoli
En el aniversario de la Bolsa de Cereales, el presidente Milei anunció una nueva, pero muy discreta rebaja de las retenciones agrícolas, y fue mucho más generoso con industriales y petroleras
El presidente Javier Milei participó anoche en el acto de celebración del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y allí anunció una muy tibia rebaja de retenciones a los cereales de invierno (trigo y cebada), del 7,5% al 5,5%, cuando el sector esperaba la eliminación a cero. El cambio será implementado a partir de junio próximo.
El impacto fiscal de la medida es mínimo y no termina de dar vuelta las cuentas de los productores a pocas semanas del comienzo de una campaña fina marcada por la suba del gasoil y de los fertilizantes.
El mandatario agregó que también tiene planes para reducir paulatinamente las retenciones a la soja a partir de enero de 2027, pero que eso dependerá de la marcha de la recaudación nacional. Estas rebajas serían de 0,25 a 0,50 punto por mes desde el 24% vigente ahora para el poroto y el 22,5% para la harina y el aceite. Sin embargo, esa medida está supeditada a la evolución de las cuentas fiscales.
El presidente fue mucho más generoso, una vez más, con industriales y petroleros, para los que sí anunció una retención del 0% por sus exportaciones a partir del 1 de julio próximo.
El trigo disponible tiene un valor FOB actualmente de 229 dólares por tonelada, por lo que el 7,5% de retenciones implica un descuento al productor de poco más de 17 dólares por tonelada. Dos puntos de rebaja implican una mejora unos 4,5 dólares por tonelada. El economista David Miazzo estimó que el costo fiscal de la medida es de apenas 20 millones de dólares en lo que respecta al trigo 2025/26 que queda por vender.
La clave es que el anuncio generará una mejora de los valores de los futuros de trigo y cebada 2026/27, un aspecto clave para sumar superficie de ambos cultivos justo en el arranque de las siembras invernales.
“Comprendo que la velocidad de la rebaja de retenciones no es la ideal. Les agradezco la paciencia, pero mientras tanto seguimos avanzando con otros reclamos del sector”, indicó Milei tras efectuar el anuncio ante un público ávido de buenas noticias. Y resaltó que en su gestión se eliminó el impuesto PAIS (que encarecía los agroinsumos), bajó aranceles para algunos fitosanitarios y creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) con un capítulo específico para el sector.
La Bolsa de Cereales es una de las entidades empresarias más antiguas de la Argentina, pues nació en 1854, un año después de la sanción de la primera Constitución Nacional. El presidente arrancó su discurso trazando este paralelo histórico y elogiando ese digesto fundacional como una de las grandes piezas del liberalismo en la historia local. Fue en ese momento cuando interrumpió su discurso leído para anunciar que iba a hacer anuncios para el campo y así se ganó la atención de la platea y cosechó los primeros aplausos.
También interrumpió su discurso cuando reparó que, en la platea, en primera fila, estaba el presidente de la Sociedad Rural Argentina junto a su par de Confederaciones Rurales (CRA). “Hola Nicolás”, saludó a Pino, sin detenerse en Carlos Castagnani.
Para los anuncios hubo que esperar varias escenas más de su tradicional prédica a favor del modelo económico liderado por el ministro Luis Caputo, presente en el acto junto al canciller Pablo Quirno, el ministro del Interior Diego Santilli, y sobre todo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, envuelta en internas palaciegas. También hubo que escuchar las habituales acusaciones del presidente sobre un supuesto complot o intento de golpe contra su gobierno por parte de los políticos opositores.
“Recién cuando venía para acá el FMI dio la aprobación del programa económico de la Argentina y eso libera 1000 millones de dólares. Es decir que los tipos que hacen cuentas en serio ven el programa económico de modo mucho más consistente que los que quieren que a la Argentina le vaya mal”, les enrostró a sus opositores.
Pareció en todo momento tratarse de un discurso de campaña. Volvió a repetir todo lo que viene diciendo sobre el éxito de su modelo económico e insistió que, contra lo que muchos dicen, “estamos cumpliendo con cada una de las promesas de campaña que hicimos”.
Previamente había vuelto a calificar a las retenciones y a otras trabas a la exportación como un “robo” del Estado a los productores agropecuarios, como dijo a lo largo de su campaña. “Un crimen económico por dónde se lo mire”, aseveró en abierta crítica a la política agropecuaria del kirchnerismo.
Abusó incluso de una muletilla conocida: “Con cada permiso para exportar, con cada cupo de granos, con cada guía ganadera o tasa municipal, se destruyeron mercados que Brasil y Uruguay conquistaron y nunca logramos recuperar. El kirchnerismo tiene fama de ser el mejor secretario de Agricultura de esos países. Fue el modelo de los que defienden los que creen que el Estado sabe más que el mercado”.
Tanto autobombo, mientras los minutos transcurrían, iba generando una mayor ansiedad en el auditorio formado por productores, corredores, exportadores, molineros y otros sectores que integran la Bolsa de Cereales, a los que Milei las había anticipado anuncios. Perecía que esos títulos iban a llegar cuando el presidente dijo “yo hice un conjunto de promesas en la campaña de 2025, que estoy cumpliendo”. Pero de nuevo pegó un giro hacia la macroeconomía general, sin referencia precisa ni a las retenciones ni a otras demandas históricas del agro.
En un momento habló incluso de la “libre elección de moneda” que él propuso en campaña y todos conocieron como “dolarización”. También allí alguno de los cerealistas se ilusionó con que iba a anunciar que los productores iban a poder comenzar a cobrar sus granos en esa divisa, y no en pesos como están obligados hasta ahora. Fue otra falsa alarma: se refirió a la Ley de Inocencia Fiscal (27.799) y dijo que gracias a la misma “los argentinos son libres de utilizar los dólares como les de la gana”.
Milei insistió con que su gobierno tiene mucha gestión y cumple con las promesas de campaña. Pero cada vez que parecía aproximarse a hablar de las retenciones que había prometido eliminar desde el primer día de gobierno, se iba hacia otro flanco. Así enumeró como logros la reciente modificación de la Ley de Glaciares, la reforma laboral y enrostró que “ayer (en el Congreso) le ganamos 13 votaciones a los kukas. ¿Ustedes saben lo que es ganarles 13 a 0 a los kukas?”, preguntó para cosechar algunos aplausos.
Hasta ese punto, del agro nada.
“Mi equipo de gobierno son como los Rolling Stone. O como Carlos Gardel con guitarra eléctrica”, exageró un presidente visiblemente ofuscado ante las críticas por una supuesta falta de gestión desde el Poder Ejecutivo.
En dos oportunidades hizo bromas sobre el tipo de cambio, dejando en claro que el mismo, según su opinión, no se encuentra atrasado. El público agropecuario presente en el recinto se abstuvo de festejar esos chistes.
Entre tantos amagues, los anuncios finalmente llegaron en el tramo final del extenso discurso. Y aunque habrá que esperar la letra chica del Ministerio de Economía, los anticipos de Milei fueron los siguientes:
–“Vamos a bajar las retenciones de trigo y cebada de 7,5 a 5,5% a partir de junio de 2026”.
–“A partir de enero del 2027, según como venga la recaudación (tributaria), vamos a bajar de un cuarto de punto y a medio punto por mes las retenciones a la soja, de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”.
–Sobre el maíz que tributa 8,5% no hizo mención. Y lo mismo sucedió con el girasol y otros cultivos.
–“No solo le voy a estar bajando retenciones al sector agropecuario: A partir de julio 2026 y hasta junio 2027 para la industria automotriz, a la petroquímica y a maquinaria vamos a ir a cero”.
Nadie estalló en euforia por estos anuncios. Pero los aplausos que se escucharon en la Bolsa de Cereales convencieron a Milei de que podía seguir hablando un rato más sobre los éxitos de su gestión.
“Vamos, vamos que la Argentina está creciendo como pedo de buzo”, insistió.
Bichos de Campo


