Sin embargo, el secretario de Agricultura y Ganadería fue prudente. "Eso no significa que tengamos un plan ganadero, a veces dicen que el mejor plan es el precio, pero falta un montón", reseñó y consideró que el desafío no es solo recomponer el stock sino "producir más kilos de carne trabajando sobre los procesos productivos y gestionando con datos".
Los campos ganaderos muestran hoy una inversión en infraestructura que durante años estuvo postergada. "El ganadero fue probablemente el más castigado de todas las actividades y te encontrás con campos desmantelados donde cuesta armar la infraestructura", describió.
En ese sentido, precisó que parcelamiento, aguadas, manejo inteligente de rodeos y tecnología aplicada al control del ganado en zonas de difícil acceso —como islas o bosques— componen el menú de soluciones que el mercado está respondiendo.
Mántaras también puso énfasis en el protagonismo creciente de las nuevas generaciones en las decisiones del agro. "Hoy los jóvenes son los protagonistas del agro. Se ve alambrado de por medio: donde hay un joven, ya busca innovar. Es una generación decidida a correr riesgos, con una autoestima muy alta, son agresivos en el buen sentido de tomar decisiones", describió.
Esta impronta generacional viene acompañada de una conciencia ambiental que, lejos de ser un obstáculo para la rentabilidad, se está convirtiendo en una ventaja competitiva. "Se rompió el mito de que lo ambiental queda en un segundo plano frente a la renta, hoy tener la agenda de sostenibilidad presente te hace ganar dinero", aseguró el funcionario y apuntó que los jóvenes productores, “nativos digitales y ambientales", lideran esta reconversión desde adentro de las empresas agropecuarias.
Sostenibilidad: de exigencia a oportunidad
La normativa de la Unión Europea sobre deforestación cero ofició de catalizador, pero la provincia fue más allá. En Agroactiva, Santa Fe presentó la reglamentación de Buenas Prácticas Agropecuarias y la plataforma "Santa Fe Produce Sostenible", que permite acreditar ante mercados externos e internos que la producción local cumple estándares de sostenibilidad. "Las pensamos también para el ciudadano argentino, para acreditar ante el consumidor local que en Santa Fe producimos de manera sostenible", explicó Mántaras.
La herramienta requiere datos, trazabilidad y certificación, y apunta además a reconstruir la reputación del productor. "Independientemente de si el mercado lo paga o no, empezamos a reconstruir la reputación del productor, que, tras años de castigo, también era tildado de no cuidar el ambiente", añadió.
De cara a la campaña fina, Mántaras reconoció que los números del trigo "no son muy óptimos", aunque estimó que las perspectivas de humedad y la necesidad de hacer caja sostendrán una buena siembra.
En agricultura de precisión, la provincia lanzó una plataforma de suelo orientada a revertir el deterioro acumulado campaña tras campaña. La gestión del agua —tanto en exceso como en escasez— completa la agenda de prioridades, con proyectos de riego en marcha en Avellaneda, Malabrigo, la zona arrocera, Coronda y el clúster semillero de Venado Tuerto.
La Capital


