El estudio también muestra cómo evolucionan las tarifas de transporte según la distancia recorrida y la capacidad de carga de los camiones. Aunque el costo por kilómetro disminuye a medida que el viaje es más largo, el costo total del flete crece de manera sostenida y termina aumentando el peso sobre los ingresos del productor.
Los costos según la capacidad de transporte
En un camión de cinco ejes y capacidad de hasta 45 toneladas, un recorrido de 25 kilómetros tiene un costo de 287 dólares, equivalente a 11,5 dólares por kilómetro. A 100 kilómetros, el costo total sube a 586 dólares, aunque el valor por kilómetro baja a 5,9 dólares. En trayectos de 300 kilómetros, la tarifa alcanza 1.234 dólares; a 500 kilómetros trepa a 1.729 dólares y para distancias cercanas a los 1.000 kilómetros llega a 2.330 dólares.
La misma lógica se replica en configuraciones de mayor capacidad. Un equipo de seis ejes cuesta 353 dólares para 25 kilómetros y 2.873 dólares para 1.000 kilómetros, mientras que los vehículos de siete ejes —de hasta 60 toneladas— pasan de 382 dólares en trayectos cortos a más de 3.100 dólares en recorridos largos.
El CES-BCSF explica que esta dinámica responde a la existencia de costos fijos que se distribuyen sobre una mayor cantidad de kilómetros. Sin embargo, esa mejora relativa no alcanza para compensar el impacto absoluto del traslado cuando las distancias son muy extensas.
El precio de los combustibles
A esto se suma un contexto de fuerte presión sobre los costos operativos del sector. Entre enero y abril de 2026, las tarifas de referencia del transporte automotor aumentaron 14%, impulsadas principalmente por la volatilidad internacional de los combustibles tras el conflicto en el Golfo Pérsico. El combustible sigue siendo el principal componente de la tarifa, seguido por los costos laborales y financieros.
El informe advierte además que la elevada incidencia del flete termina condicionando las decisiones productivas y desalienta la expansión de cultivos extensivos en regiones alejadas de los puertos. En la práctica, los productores quedan empujados hacia cultivos con mayor valor por tonelada o menor necesidad de traslado, profundizando las desigualdades territoriales dentro de la provincia.
En ese escenario, la falta de alternativas logísticas eficientes aparece como una de las principales deudas estructurales de la economía argentina y como un obstáculo creciente para la competitividad del agro del interior.
La Capital


