“En aceites, la brecha es llamativa: el precio al productor apenas varió en el acumulado 2026 (0,06%), mientras que el precio al consumidor subió 21,6%”, señala el informe. Agrega que “esto apunta a ajustes en márgenes comerciales y en los costos de distribución que no tienen correlato inmediato en los valores de origen”.
La carne fue otro de los rubros donde los aumentos fueron mayores en las góndolas que en origen. En los primeros cinco meses del año, los precios al productor aumentaron 14,1%, mientras que los valores al consumidor subieron 20,6%, una diferencia de 6,5 puntos porcentuales. La misma tendencia se da al analizar el último año. Los precios al productor aumentaron 45,6%, mientras que los precios al consumidor avanzaron 57,1%.
“En carnes vacunas y lácteos el traslado al consumidor es completo e incluso superior al incremento en origen”, destaca el informe. La carne, además, figura entre los productos con mayores aumentos dentro de la canasta alimentaria. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el asado subió 57,1%, la paleta aumentó 56,3% y la carne picada avanzó 55,7%.
Sin embargo, durante mayo aparecieron algunas señales de alivio. “Las carnes vacunas presentan un comportamiento diferenciado: fuertes subas interanuales, pero moderación mensual”, señala el trabajo. Ese mes, el asado bajó 1,6% y el cuadril retrocedió 0,8%.
Algo similar ocurrió con los lácteos. Los precios al productor acumularon una suba de 12,1% en los primeros cinco meses del año, mientras que los valores al consumidor avanzaron 18,7%. En términos interanuales, las subas fueron de 19% y 24,3%, respectivamente. Dentro de este grupo, la leche fresca en sachet acumuló una suba de 18,7% en lo que va del año y mostró un aumento interanual de 24,3%. Solo en mayo avanzó 5,4%.
Los quesos registraron aumentos mensuales de entre 2,9% y 4,4%, mientras que la manteca subió 5,7%, el mayor incremento entre los lácteos relevados.
Las mayores subas de toda la muestra se observaron en hortalizas y verduras. Los precios al productor acumularon un aumento de 81,9% en los primeros cinco meses del año y los precios al consumidor avanzaron 90,1%. En la comparación interanual, las subas fueron de 51,4% y 62,8%, respectivamente. El informe destaca que “las frutas y verduras son los rubros con mayor correlación positiva entre ambas puntas de la cadena, aunque con alta volatilidad estacional que puede generar desacople transitorio”.
Entre los productos con mayores movimientos del año se destacó el tomate redondo, que acumuló una suba de 90,1% entre enero y mayo y aumentó 62,8% solo en el último mes. Según el informe, se trata de una recuperación de precios tras un período de sobreoferta. La papa también sobresalió: acumuló una suba de 58,3% en lo que va del año y un aumento interanual de 78,7%, el más alto entre los productos relevados.
Las frutas tuvieron un comportamiento diferente. Los precios al productor acumularon una caída de 16,1% en lo que va del año, mientras que los precios al consumidor retrocedieron 53,1%. En este segmento se destacaron las bajas del limón (-53,1% acumulado y -25,3% en mayo) y de la naranja (-24,4% en el último mes).
No todos los rubros mostraron aumentos más fuertes al consumidor. En harinas y molinería ocurrió lo contrario: los precios al productor acumularon una suba de 11,7%, mientras que los precios al consumidor avanzaron apenas 1,7%. “En harinas y molinería la relación es inversa: el productor subió más (11,7% acumulado) que el precio final al consumidor (1,7%), posiblemente por absorción de márgenes para evitar traslados bruscos”, sostiene el informe.
Entre los productos con mayores aumentos interanuales se ubicaron la papa (78,7%), el asado (57,1%), la paleta (56,3%), la carne picada (55,7%) y el aceite de girasol (55%). En el otro extremo aparecieron los huevos y el arroz, con bajas interanuales de 3,5% y 5,9%, respectivamente.
Para el relevamiento la principal conclusión es que la evolución de los precios no depende únicamente de lo que ocurre en la producción primaria. “La correlación entre precios al productor y al consumidor es positiva pero heterogénea: en algunos casos el traslado es pleno o incluso superior, mientras que en otros la brecha sugiere que parte del incremento final responde a márgenes y costos en la cadena comercial más que a costos en origen”.
La Nación – Pilar Vazquez


