Según datos de la Administración General de Aduanas de China relevados por Rosgan, al cierre de mayo Argentina había utilizado el 41% de su cuota anual, con ingresos por 210.857 toneladas. Uruguay y Nueva Zelanda apenas habían ejecutado el 22% de sus cupos, mientras que Estados Unidos prácticamente no había operado en ese mercado, con apenas 803 toneladas enviadas.
El informe destaca que esta disparidad refleja estrategias comerciales claramente diferenciadas. Australia y Brasil, los países menos favorecidos por la distribución de cuotas, optaron por acelerar sus envíos con la expectativa de negociar posteriormente una ampliación de los cupos o flexibilizaciones para la mercadería en tránsito.
En cambio, un segundo grupo de proveedores, entre ellos Argentina, eligió administrar sus embarques de manera más gradual, apostando a un eventual agotamiento de las cuotas y a una posterior mejora de los precios impulsada por la demanda china.
No obstante, Rosgan remarcó que hasta el momento ninguna de las dos estrategias logró materializar plenamente los resultados esperados.
Importaciones chinas
Durante los primeros cinco meses de 2026, China importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un volumen 18% superior al registrado en igual período del año pasado. Además, pagó precios promedio un 14% más altos que los de un año atrás.
Estos datos contrastan con las previsiones iniciales del propio gobierno chino, que había proyectado una caída del 4% en las importaciones para este año al establecer un límite total de compras de 2,69 millones de toneladas.
La fuerte presión exportadora ejercida por Australia y Brasil durante el primer tramo del año alteró las proyecciones del mercado y obligó a recalcular los volúmenes disponibles para los meses restantes, que ahora se estiman entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales.
Sin embargo, persisten importantes factores de incertidumbre. La principal incógnita es si China permitirá el ingreso de mercadería fuera de cuota para ser almacenada en depósitos aduaneros.
Si el gobierno chino no habilita esa alternativa, Rosgan considera que los países que aún conservan una parte importante de sus cupos disponibles, como Argentina, podrían mejorar su posicionamiento durante la segunda mitad del año.
Por el contrario, si se autoriza el almacenamiento extracuota, Australia y Brasil podrían volver a presionar los precios hacia fines de año para posicionar mercadería que sería nacionalizada una vez renovados los cupos, a partir del 1° de enero de 2027.
En ese escenario, Brasil tendría ventajas logísticas y podría convertirse nuevamente en un competidor de peso para el resto de los exportadores sudamericanos.
Por ahora, el mercado chino parece haber ingresado en una etapa de cautela y expectativa. Lejos de mostrar señales de una fuerte recuperación de precios, los importadores mantienen una actitud prudente a la espera de definiciones sobre la política comercial que adoptará Beijing para el tramo final del año, concluyó Rosgan.
La Capital


