Los modelos muestran de manera tentativa que el fenómeno “El Niño” tendería a perder fuerza durante el primer semestre de 2027, pero persistiría la influencia del mismo, aunque con menor magnitud.
La cuestión es que el pronóstico de máxima intensidad del fenómeno coincide con el período de cosecha de trigo y cebada, así como también con la fase de siembra de maíz tardío y soja de segunda.
En el NEA y la región pampeana argentina, Uruguay, Paraguay y parte del sur de Brasil los fenómenos “El Niño” suelen estar asociados con lluvias superiores a las normales y eventuales inundaciones en algunos sectores.
Más allá de los desastres que pueden asociarse al evento climático, a nivel regional, las fases ENSO “El Niño” suelen generar rendimientos agrícolas elevados, siempre y cuando –por supuesto– el mayor régimen hídrico no derive en inundaciones generalizadas que produzcan pérdidas productivas e imposibilidad de transitar caminos rurales.
Un aspecto central, con un pronóstico tan sólido, consiste en tomar todos los recaudos indispensables para proteger la vida humana y de los animales, así como de la infraestructura crítica, en aquellas zonas con historial de inundaciones.
El fenómeno Niño-Oscilación del Sur (ENSO por sus siglas en inglés), que comprende la variación de parámetros meteorológicos del Océano Pacífico ecuatorial, influye de manera determinante en los regímenes de precipitaciones de diferentes regiones del mundo.
Bichos de Campo


