Según indicó, esas inversiones “se concentran en sectores como el agro, la minería y la energía”, y permitirán fortalecer tanto las cuentas externas como la acumulación de reservas.
El funcionario también se refirió al comportamiento de los ahorristas argentinos. Señaló que, históricamente, los dólares se mantenían fuera del sistema financiero, mientras que actualmente una parte de esos fondos comenzó a depositarse en los bancos. Remarcó que, durante el último año, pese a la dolarización de carteras, “no hubo una salida masiva de depósitos”, un comportamiento que calificó como un cambio respecto de crisis anteriores. Durante este año coincidieron varios factores: una reducción cercana a 25 puntos porcentuales en las tasas de interés, estabilidad cambiaria, compras de reservas por parte del Banco Central y repatriación de dividendos por aproximadamente US$3500 millones por parte de empresas.
Según explicó, “la combinación de esos factores permitió mantener un equilibrio macroeconómico con superávit fiscal”, una cuenta corriente equilibrada y un sistema bancario sólido.
Daza afirmó, además, que el programa económico cuenta con respaldo de organismos internacionales y mencionó, entre otros, al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID y las agencias calificadoras de riesgo. También señaló que MIGA, la agencia del Banco Mundial que otorga garantías para inversiones, aprobó recientemente una garantía que permitió completar un préstamo por US$2000 millones para la Argentina.
Respecto de las perspectivas de inflación, indicó que las expectativas del mercado proyectan una baja desde niveles superiores al 30% hasta aproximadamente el 22% en los próximos doce meses.
Al analizar el potencial de crecimiento del país, agregó que la Argentina perdió participación en el comercio internacional y comparó su desempeño con el de economías como Vietnam, Chile y Polonia, que, según afirmó, lograron acelerar su crecimiento tras abrir sus economías e integrarse al comercio mundial.
En ese sentido, aseguró que la Argentina posee ventajas competitivas en recursos naturales y capital humano y sostuvo que el desafío consiste en generar las condiciones para incrementar la inversión. Entre las reformas pendientes, identificó como prioridad una modificación del sistema tributario. “Tenemos un sistema tributario verdaderamente kafkiano”, afirmó.
Retenciones
En ese marco, sostuvo que el Gobierno debe “terminar con las retenciones”, eliminar Ingresos Brutos y reducir otros impuestos que, según indicó, afectan la producción. Además, planteó la necesidad de desarrollar un mercado de capitales más profundo, reducir el riesgo país para alcanzar el grado de inversión y avanzar en obras de infraestructura. “Tenemos que avanzar hacia el grado de inversión”, sostuvo.
Otro de los desafíos mencionados fue la institucionalización de las reformas económicas. Según explicó, el objetivo es que cuestiones como el equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria dejen de depender de los cambios de gobierno. En ese marco, señaló que uno de los pasos previstos será la presentación de una nueva Carta Orgánica del Banco Central.
Daza sostuvo que el proceso de reformas estructurales “recién está comenzando” y mencionó entre las prioridades continuar con la desregulación de la economía, profundizar la integración comercial y consolidar políticas fiscales sostenibles.
Sobre el final, añadió que la Argentina “ya cambió” tanto por las reformas implementadas como por las preferencias de la sociedad y consideró que el país puede sostener un proceso de crecimiento prolongado.
La Nación – Belkis Martínez


