Martin Fernández, de la SAGYP; Martin Famulari; presidente del INASE; Ricardo Marra, titular de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; Daniel Assef, vice de la Bolsa de Cereales; y Renata Cascardo; directora de Asuntos Jurídicos del INASE.
Un dato importante es que, a partir de esta actualización, el acuerdo mantendrá su vigencia de forma continua y sin necesidad de renovaciones periódicas, ratificando en todos sus términos las cláusulas establecidas en el convenio original.
Todo esto ocurre en medio de un fuerte debate por el control del mercado de semillas, que se reflejó incluso en los últimos días en La Rural, con una jornada de la que participaron tanto productores como la industria y el Gobierno.
Mientras se espera que definitivamente se logre debatir un nuevo marco normativo que actualice el que está vigente desde hace casi 50 años, con la adhesión o no al protocolo UPOV-91 dentro de la discusión, el Poder Ejecutivo puso en marcha recientemente un nuevo mecanismo de control del mercado que generó malestar en el sector agropecuario.
La polémica de fondo está vinculada al derecho de uso propio de semillas que defienden los productores y al reclamo de pago de regalías que hacen los obtentores: la Mesa de Enlace ya acercó su propia propuesta consensuada, que incluye un uso propio oneroso con algunos límites, aunque mantiene un amplio rango de agricultores alcanzados por el uso propio gratuito, que no es bien visto por las empresas.
Las semillas “siembran evolución”
En el medio, en los últimos años viene creciendo y consolidándose la “colectora” que eligieron desarrollar las empresas semilleras: “Sembrá Evolución”.
Se trata de un esquema íntegramente manejado por el sector privado, a través del cual las ventas de semillas se hacen por medio de un contrato en el que los productores se comprometen a cumplir con las condiciones allí establecidas de reconocimiento de la propiedad intelectual, incluso con semillas “propias”.
Lo que sucede es que las compañías decidieron incluir en Sembrá Evolución todas las nuevas biotecnologías, lo que obliga a los productores a ser parte si quieren acceder a las mejores variedades disponibles.
Bajo este panorama, la expectativa es que al fin este año pueda debatirse y aprobarse una nueva Ley de Semillas, porque si no sucede en 2026, difícilmente ocurra en un ejercicio electoral como 2027.
¿Cómo funciona Bolsatech?
En este contexto, vale recordar que el Bolsatech es un procedimiento que está plenamente automatizado e integrado al flujo logístico habitual de la comercialización de granos, bajo las siguientes características:
- Toma de muestras: cada vez que un camión con granos ingresa a un acopio, cooperativa, industria o terminal portuaria, se extraen obligatoriamente muestras del cargamento.
- Análisis en laboratorio: dichas muestras son remitidas a los laboratorios autorizados de las distintas Bolsas para detectar analíticamente la presencia de eventos biotecnológicos patentados. (Bajo la reglamentación actual coordinada con el INASE, los controles pueden direccionarse de forma inteligente usando algoritmos de riesgo y cruzando datos fiscales del SISA, en lugar de hacer testeos masivos a ciegas).
- Gestión de créditos y regalías: Si el productor compró legalmente la semilla fiscalizada, dispone de un “crédito en toneladas” precargado en el sistema. El volumen entregado se descuenta de allí. En cambio, si la muestra da positivo y el productor entrega toneladas por encima de lo declarado legalmente (excedente sin crédito), el sistema notifica al dueño de la patente para que emita la factura correspondiente al cobro del canon o regalía tecnológica.
- Información fiscalizadora: Todos los datos resultantes del muestreo quedan a disposición del INASE para auditar de forma oficial el origen lícito de la simiente en el territorio nacional.
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