Hay otro factor que tampoco controlan los gobiernos argentinos y que ahora es favorable para la gestión libertaria: los precios internacionales de los granos Por la tensión geopolítica internacional debido a la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto comercial entre China y Estados Unidos, los mercados de commodities agrícolas han reflejado una volatilidad extrema que en las últimas semanas se orientó hacia el alza. Hay una creencia que se rompe. La soja también puede subir de precio en Chicago cuando no hay un peronista en la Casa Rosada.
Pero a diferencia de lo que ocurrió en el primer mandato de Cristina Kirchner cuando la soja llegó a los US$600 por tonelada, el gobierno de Milei no aumenta la presión impositiva sobre el campo sino que la reduce. Eso lo tienen en claro los productores.
De cara al futuro, el Presidente reconoció hoy que la quita de retenciones al agro será financiada por el aumento de las exportaciones del petróleo y la minería. Otra vez, los números parecen darle la razón. Según un informe reciente de la BCR, por primera vez, la liquidación de divisas del segundo semestre del año será mayor que la del primero por el mayor aporte de esos dos sectores. Se superarían los US$29.000 millones contra los US$27.000 millones. Así, se comenzaría a romper la dependencia estacional de dólares en el momento de mayor venta de las cosechas de soja y de maíz que desvelaba a los ministros de Economía.
Pero en el campo quieren que la baja de los Derechos de Exportación (DEX) sea más rápida y más profunda. “Antes, antes”, le gritaron a Milei desde la platea de delegados de la Sociedad Rural Argentina (SRA) cuando hizo referencia al esquema de baja que comenzará a regir a partir del 2027 y se extenderá más allá de su primer mandato. Fue un leve contrapunto en un acto en el que Milei se llevó una gran cosecha de aplausos y gritos de apoyo. Minutos antes, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) había pedido que la eliminación de las retenciones se haga por ley.
La ganadería exhibe cifras auspiciosas. En 2025 hubo un récord de exportaciones por 3700 millones de dólares, un 22,3% más que en 2024. En los primeros cinco meses del año llegaron a 1883,7 millones de dólares, un 44% por encima del mismo período de 2025. Además, tras la eliminación de las trabas para exportar y la baja de retenciones, los valores de la hacienda en pie se incrementaron por encima de la inflación general. Esto está provocando un aumento de las inversiones en ganadería (mejoras en los campos, pasturas) que provocan una mayor producción de carne por animal. Hay un círculo virtuoso. Una reciente encuesta de los grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) arrojó como resultado que el 76% de los empresarios ganaderos consideraba que el actual “es un buen momento para realizar inversiones, muy por encima de lo que ocurre en otras actividades productivas” (lechería, agricultura, ovinos o maquinaria). Es una apuesta al futuro del campo que Milei también sigue con atención.
La Nación – Cristian Mira


