Según explicó, la convocatoria reunió a más de 70 productores y reflejó un malestar que, aseguró, se viene acumulando desde hace años. El dirigente señaló que el principal problema no pasa únicamente por el estado de los caminos, sino también por la falta de un plan de mantenimiento. “No alcanza con pasar la motoniveladora para tapar pozos. Hay que hacer alteos, cuneteo, dejar los caminos con la pendiente adecuada para que escurra el agua y acomodar las alcantarillas. Hace mucho tiempo que ese trabajo no se hace”, afirmó.
Actualmente, la tasa vial de Colón se cobra por hectárea, aunque el importe varía según la categoría del establecimiento. La ordenanza municipal establece distintas alícuotas y calcula el valor de cada cuota tomando como referencia el precio de medio litro de gasoil grado 3 y el de medio kilo de carne de novillo. Sobre esa base se aplica un coeficiente distinto para cada categoría de campo. Para la segunda cuota de 2026, los valores de referencia fueron de $990,80 por medio litro de gasoil y de $2131,49 por medio kilo de novillo. La suma de ambos importes conforma la base sobre la que luego se aplica el coeficiente correspondiente a cada categoría.
Los productores cuestionan ese esquema porque consideran que, pese a pagar montos diferentes, todos reciben un servicio deficiente. Por eso proponen que, mientras no haya mejoras, la tasa se reduzca y todos tributen con un mismo valor por hectárea.
En ese sentido, el productor Estanislao Villalón remarcó que el planteo no busca dejar de pagar la tasa, sino que exista una relación entre el monto abonado y el servicio efectivamente prestado.
“Una tasa tiene que tener una contraprestación. Nosotros pagamos para que mantengan los caminos rurales y entendemos que hoy ese servicio no se está prestando como corresponde. Cuando los caminos mejoren y exista un plan de trabajo, se podrá volver a discutir cuánto corresponde pagar”, explicó. También cuestionó que, según sostienen los productores, parte de los recursos recaudados termine utilizándose para otros fines dentro del municipio y no para el mantenimiento de la red vial.
Ese es otro de los ejes del reclamo. Según Manfredini, entre la recaudación de la tasa vial y los fondos específicos que envía la provincia para caminos rurales ingresarían alrededor de $1600 millones, aunque asegura que solo una parte termina destinándose a ese fin.
A eso suma el deterioro del parque de maquinaria. “Debe haber tres o cuatro máquinas y, con suerte, funciona una. Son equipos muy viejos y hace muchos años que prácticamente no se renuevan”, señaló.
Por ahora, el documento seguirá siendo revisado entre los productores antes de ser presentado formalmente al municipio. Si no obtienen respuestas, no descartan avanzar con otras medidas, entre ellas recurrir a la Justicia para cuestionar el cobro de la tasa mientras, sostienen, el servicio continúe sin responder a las necesidades de la producción.
La Nación – Pilar Vazquez


