En paralelo se consolidan demandantes emergentes como Vietnam, Indonesia, Tailandia, Brasil y Egipto, que representan nuevas oportunidades para diversificar las exportaciones argentinas y reducir la dependencia de unos pocos destinos.
Gastón Urrets Zavalía, coordinador del Clúster Alfalfa Córdoba y referente en Henificación del Grupo Alfalfa de INTA Manfredi, explica que, si bien Estados Unidos y España lideran ampliamente el comercio mundial, la Argentina reúne condiciones para continuar creciendo gracias a sus 3,2 millones de hectáreas implantadas, la producción en contraestación respecto del hemisferio norte y la experiencia técnica acumulada.
También apuntó que uno de los cambios más relevantes de los últimos años fue la “consolidación de un sistema de trabajo colaborativo cada vez más articulado” en la cadena alfalfera, lo que permitió construir “una hoja de ruta compartida entre empresas, instituciones científicas y organismos públicos”.
“Ese proceso viene impulsando con mayor intensidad la profesionalización del sector, la adopción de innovaciones tecnológicas, el desarrollo de proyectos de industrialización y una creciente orientación hacia los mercados internos y externos de mayor exigencia y valor agregado”, evaluó el referente.
Logística, clave
En la investigación se advierte que el próximo salto exportador ya no dependerá únicamente de producir más alfalfa, sino de transformar una mayor proporción de esa producción en una oferta exportable estable y de alta calidad.
Para eso es clave ampliar la capacidad de secado, recompactado, pelletizado y acondicionamiento industrial, además de incorporar tecnologías a campo que permitan reducir pérdidas y cumplir con los estándares exigidos por los mercados internacionales.
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Otro de los desafíos es la logística. Actualmente, colocar una tonelada de alfalfa premium en destinos como Emiratos Árabes implica costos cercanos a US$155 por tonelada, equivalentes a alrededor del 41% del valor final del producto, una brecha que limita la competitividad frente a otros países exportadores.
Para Urrets Zavalía, el desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por construir una cadena cada vez más competitiva: “Este tipo de informes nos permiten mostrar, con datos, el presente y el potencial de la alfalfa argentina. Desde el Clúster de Alfalfa de Córdoba y el INTA, buscamos acompañar el desarrollo y la profesionalización del sector para que se consolide como un generador estratégico de divisas y valor agregado”.
La Nación – Gabriela Origlia


