¿China mira a Sudamérica?
En este contexto, un hecho destacado en cuanto a las DJVE es la fuerte anotación que hubo de exportaciones de poroto con inicio de embarque en setiembre, lo cual mostraría el interés de China de aprovisionarse de materia prima en Sudamérica, previo al ingreso de la cosecha estadounidense.
Asimismo, se observa un repunte de los embarques de maíz para agosto, fruto de la cosecha de los lotes tardíos y su flujo a las terminales portuarias.
Hay 4,7 millones anotados para embarcar en ese mes, y pueden ser muchas más a medida que empiece a transcurrir agosto. En este punto, un dato clave para considerar es que el saldo exportable está arriba de los 45 millones de toneladas y que recién se llevan anotados 28,3 millones.
Por el lado de la soja, en tanto, la registración de exportaciones de subproductos avanza a un ritmo normal, con la estabilidad propia de una industria que necesita alimentar a sus fábricas a lo largo del año.
En este sentido, el “farmer’s’ selling” o ventas primarias va a terminar con unos 4,5 millones de toneladas, mostrando un leve declive respecto de junio que rondó los 5 millones y mayo que se ubicó en 5,5 millones.
Lo de julio se puede explicar por las flojas ventas de principio de mes, que tendieron a recuperarse cuando el precio interno pasó los $500.000 por tonelada. Pero el estancamiento de los precios del aceite podría haber conspirado para tener un mercado más activo.
¿Cuánto se está exportando?
Finalmente, yendo a los embarques efectivos, julio terminaría (el INDEC recién dará las cifras oficiales en la segunda quincena de agosto) con unos 4,5 millones de toneladas de maíz exportados; harina de soja acercándose a los 2,4 millones; unas 500.000 toneladas de aceite y, llamativamente, un volumen de poroto que rondaría entre 300.000 y 400.000 toneladas.
Los embarques de trigo, en tanto, llegarían a rondar las 600.000 toneladas, con Brasil llevándose el 80% de ese volumen.
Así las cosas, la liquidación de dólares del sector exportador agrícola rondaría los US$3.100 millones, un monto similar al de junio y que marcaría un retroceso respecto de 2025, pero cuya interpretación se inscribe en el contexto de las distorsiones que el primer dólar soja del año pasado causó en el flujo de divisas.
Por el contrario, este año estamos viendo una evolución normal, traccionada por el flujo de la producción y la demanda externa natural.

El autor es ingeniero agrónomo, consultor en agronegocios y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios
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