Frente a ese escenario, consideró que muchas empresas volverán a combinar agricultura con ganadería, especialmente en campos con ambientes más limitantes.
“En los lotes con bajos o donde la agricultura es apenas de seis puntos, la ganadería vuelve a ser una alternativa muy lógica. Si esto continúa, creo que van a entrar grandes grupos e inversiones importantes haciendo ganadería intensiva de altísima calidad en zonas agrícolas”, pronosticó.
Su optimismo respecto del negocio es evidente. Incluso adelantó que piensa seguir aumentando el rodeo de la cabaña.
“Soy un convencido de que la ganadería tiene futuro. Aprendí de mi viejo que no hay que poner todos los huevos en la misma canasta, pero ganas no me faltan. El año que viene me voy a dejar 200 vacas más. Voy a seguir diferenciando la calidad de la cabaña porque creo que el consumo mundial de proteínas va a seguir creciendo y la carne va a mantener su condición de producto premium”, sostuvo.
A eso sumó una ventaja competitiva que, según afirmó, Argentina mantiene intacta: “La carne es prácticamente el único producto que no tenemos que explicar en ninguna parte del mundo. Llegamos y dicen carne argentina. Eso sigue teniendo demanda”.
Con respecto a la oferta que habrá en el remate, detalló que incluirá cuatro hembras y cuatro toros de pedigree, 45 toros puros controlados y alrededor de 200 vientres de distintas categorías.
Entre los reproductores se destacan dos tríos que obtuvieron los principales premios en la reciente Exposición Nacional de Limangus, realizada en Cañuelas: el campeón diente de leche y el reservado dos dientes.
Respecto de la genética que ofrecerá, Gundesen explicó que el objetivo de la cabaña es producir animales claramente orientados a la eficiencia carnicera.
“Nuestros toros se compran mucho para cruzar rodeos Angus porque mejoran el cuarto trasero y las características carniceras. Además, son animales de frame moderado, con requerimientos medios a bajos y muy buen mantenimiento”, describió.
También destacó el trabajo realizado para mejorar el temperamento de los reproductores. “Ponemos muchísimo foco en la mansedumbre. Existe el prejuicio de que los cruzamientos son animales nerviosos, pero nosotros descartamos todos los ejemplares con temperamento complicado”, aseguró.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


