Siete cadenas, todavía en rojo
En la zona más comprometida del semáforo se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca.
En la mayoría de estos casos, Coninagro identifica al componente de negocio como el principal factor de deterioro. Los precios permanecieron prácticamente estancados o evolucionaron por debajo de los costos, una situación que se vuelve especialmente compleja cuando se prolonga durante varios meses.
La perspectiva histórica permite dimensionar la profundidad del problema. De las 19 economías analizadas, ocho permanecieron en rojo durante más de la mitad de los meses relevados desde que comenzó a publicarse el semáforo, hace más de ocho años.
La vitivinicultura es el caso más extremo: acumula 41 meses consecutivos en rojo, desde enero de 2023. Es decir, lleva más de tres años atravesando una situación crítica. La actividad lechera estuvo en rojo durante el 64% de los meses analizados, mientras que arroz y cítricos lo hicieron durante el 63%.
La yerba mate tampoco logra salir del deterioro. Lleva 27 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024.
En contraste, las cadenas que históricamente mostraron mejor comportamiento están mayormente vinculadas con la producción de proteínas y los cultivos extensivos. Los bovinos permanecieron en verde durante el 50% de los meses relevados; los granos, durante el 48%; los porcinos, el 47%; los pollos, el 41%; y el maní, el 38%.
El maní recuperó terreno
La principal novedad del relevamiento de junio fue el maní, que abandonó el rojo y pasó a amarillo. La mejora estuvo explicada principalmente por la evolución de los precios.
La cotización del maní Runner llegó en junio a US$ 659 por tonelada, un 10% más que los US$ 596 registrados en junio de 2025. Esa mejora permitió recomponer parcialmente el componente de negocio, aunque todavía persisten dificultades en otros indicadores.
La producción, por ejemplo, caerá respecto del récord alcanzado en la campaña 2024/25. Después de cosechar 1,8 millones de toneladas, para la campaña 2025/26 se proyectan 1,3 millones de toneladas, un descenso del 30% interanual. El volumen, sin embargo, permanece dentro del promedio de las últimas campañas.
Las exportaciones crecen 21%
Más allá de las diferencias entre cadenas, el dato más contundente del informe aparece en el comercio exterior. Durante los primeros seis meses del año, las 19 economías regionales relevadas por Coninagro exportaron US$ 31.940 millones, un 21% más que en el mismo período de 2025, cuando habían alcanzado US$ 26.505 millones.
El resultado también se ubica 12% por encima del promedio de los últimos cinco años para el primer semestre, calculado en US$ 28.420 millones.
El liderazgo volvió a corresponder al complejo granario, que incluye soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo. En conjunto, generó exportaciones por US$ 25.097 millones, equivalentes al 79% del total.
La soja explicó la mitad de esas ventas, con US$ 12.696 millones, seguida por el maíz, con US$ 4.802 millones. El trigo aportó US$ 3.034 millones y el girasol US$ 2.983 millones. Más atrás quedaron la cebada, con una participación del 5,5%, y el sorgo, con el 1%.
Fuera del complejo granario, la cadena bovina volvió a ocupar el primer lugar, con US$ 2.873 millones exportados, equivalentes al 9% del total. Le siguieron la lechería, con US$ 897 millones, y el maní, con US$ 651 millones.
También el comercio exterior ofrece una señal mixta. En los últimos doce meses, el complejo manicero exportó US$ 1.387 millones, un 8% menos que los US$ 1.502 millones del período anterior. Pero si se toma únicamente el primer semestre de 2026 aparece una recuperación: las ventas externas alcanzaron US$ 651 millones, un 2% más que en igual período de 2025.
El dato refleja además la importancia que tienen estas actividades en la generación de divisas. Frente a los US$ 31.940 millones exportados durante el semestre, las importaciones sumaron apenas US$ 2.462 millones. Es decir, por cada dólar que las 19 economías regionales importaron, exportaron aproximadamente US$ 13.
Si se excluye al complejo granario, la relación es incluso mayor: US$ 6.843 millones de exportaciones contra US$ 430 millones de importaciones, un ratio de 16 a 1.

Carne bovina, arroz y miel, los que más avanzan
La comparación con el promedio de los últimos diez años permite identificar a las cadenas que están aprovechando mejor el actual escenario exportador.
El arroz aparece entre los principales ganadores. En el primer semestre exportó US$ 257 millones, prácticamente el mismo valor que en 2025, pero 99% por encima de su promedio histórico, de US$ 129 millones.
La apicultura también mostró un fuerte crecimiento: sus exportaciones llegaron a US$ 193 millones, un 77% más que su promedio histórico de US$ 109 millones.
La cadena bovina completó el grupo de mayor crecimiento, con US$ 2.873 millones exportados, un 67% más que el promedio de la última década, que se ubicaba en US$ 1.717 millones.
En el otro extremo aparece la actividad aviar. Aunque sus exportaciones aumentaron de US$ 45 millones a US$ 53 millones respecto de 2025, todavía están un 70% por debajo del promedio histórico de US$ 176 millones.
La actividad forestal también quedó por debajo de su comportamiento histórico, con exportaciones 10% menores, mientras que la vitivinicultura acumuló US$ 436 millones, un 2% menos que su promedio de la última década.
Sin considerar los granos, la carne bovina concentra nada menos que 42% de las exportaciones de las economías regionales. La vitivinicultura representa el 6%, arroz el 4% y apicultura el 3%.
No todas las cadenas generan dólares
El fuerte superávit comercial del conjunto oculta, sin embargo, situaciones muy diferentes entre las distintas actividades.
Maní, arroz, miel, ovinos y peras y manzanas aparecen entre las economías con mayor capacidad de generación neta de divisas. En ellas, las importaciones representan menos del 1% del valor exportado.
El caso de la apicultura es especialmente significativo: en 2025 prácticamente no registró importaciones y exportó por US$ 240 millones. En arroz, las compras externas representaron apenas el 0,8% de las exportaciones, mientras que en ovinos fueron equivalentes al 0,7%.
La ganadería bovina también mantiene una posición claramente superavitaria. Si bien sus importaciones crecieron con fuerza, representan apenas el 2,1% de los US$ 5.061 millones exportados en 2025.
En el otro extremo aparecen las cadenas con mayor presión importadora. En yerba mate, las compras externas equivalieron al 18% de las exportaciones; en hortalizas, al 36%; en aves, al 44%; y en algodón, al 77%.
Hay casos todavía más extremos. La mandioca prácticamente no registra exportaciones frente a importaciones por US$ 3,8 millones. En porcinos, las compras externas equivalieron al 549,6% de las exportaciones, mientras que en el sector forestal las importaciones superaron a las ventas externas.
Los números muestran así dos realidades que conviven dentro de las economías regionales argentinas. Por un lado, existe una fuerte capacidad de generación de divisas, respaldada por cadenas como granos, carne bovina, maní, miel y arroz. Por otro, persisten actividades que no consiguen traducir esa mejora del escenario exportador en mejores condiciones para el productor.
El dato más preocupante es que algunas de esas dificultades dejaron de ser coyunturales. Los 41 meses consecutivos de rojo de la vitivinicultura y los 27 de la yerba mate muestran que cuando la pérdida de rentabilidad se prolonga, la recuperación se vuelve mucho más compleja.
El semáforo de junio deja, entonces, una señal doble. La economía regional en su conjunto tiene una fuerte capacidad exportadora y durante el primer semestre incrementó sus ventas externas un 21%. Pero ese crecimiento no alcanza todavía a todas las cadenas.
La salida del rojo del maní demuestra que una mejora de precios puede cambiar rápidamente el diagnóstico de una actividad. El desafío para las siete cadenas que continúan en situación crítica es conseguir que esa recuperación llegue también a sus márgenes, permita recomponer inversión y producción y, finalmente, logre sacarlas de un rojo que en algunos casos ya lleva varios años.
Clarín


