A su vez, se explicó que los departamentos Castellanos, Las Colonias, San Cristóbal y San Martín concentran más del 80% de ese rodeo, configurando el núcleo histórico de la principal cuenca lechera argentina. El informe destaca que uno de cada cuatro bovinos destinados a la actividad tambera en el país se encuentra precisamente en esa región santafesina.

La concentración deja afuera a los chicos
La provincia también continúa liderando en cantidad de establecimientos productivos. Actualmente registra 3.055 tambos activos, lo que representa el 34,8% del total nacional. No obstante, la cifra evidencia un marcado retroceso respecto de un año atrás, cuando existían 3.345 unidades productivas. Es decir, desaparecieron 290 tambos en apenas doce meses, una tendencia que refleja el acelerado proceso de concentración que atraviesa la lechería argentina, apunta el informe.
La mayor parte de esos establecimientos se concentra en el centro-oeste provincial. Los departamentos Castellanos, Las Colonias, San Cristóbal y San Martín reúnen el 85,3% de los tambos santafesinos y, por sí solos, representan el 30% de todas las unidades productivas del país.
El perfil productivo también muestra una fuerte presencia de explotaciones medianas. Más de la mitad de los establecimientos —el 52,7%— cuenta con entre 101 y 250 vacas. En tanto, los tambos familiares y pequeños, con hasta 100 animales, representan el 28,6% del total, un segmento que enfrenta mayores dificultades para sostener su actividad frente al incremento de los costos y la escasa rentabilidad.
Crecimiento vs. rentabilidad
Pese a ese contexto, la producción comenzó a recuperar terreno durante el primer semestre del año. Entre enero y junio, las once principales industrias lácteas relevadas —que concentran cerca del 78% del procesamiento provincial— recibieron 699,5 millones de litros de leche, un volumen 1,7% superior al registrado en igual período de 2025. Si las condiciones climáticas acompañan durante la segunda mitad del año, el informe proyecta que la producción podría cerrar 2026 con un crecimiento cercano al 3% interanual.
Sin embargo, la mejora productiva todavía no se traduce en una recuperación económica para los productores. El precio promedio pagado al tambero alcanzó en junio los $520,4 por litro, un incremento interanual del 9,6% que quedó muy por debajo de la inflación acumulada del mismo período, lo que implica una pérdida de poder de compra en términos reales.
El documento atribuye el cierre de establecimientos a una combinación de factores, entre ellos menciona los márgenes que en muchos casos no alcanzan para cubrir los costos operativos, mayores gastos en energía y alimentación del rodeo, dificultades en el recambio generacional y una marcada asimetría en la formación de precios dentro de la cadena. Como consecuencia, advierte que los pequeños productores aparecen como el eslabón más vulnerable frente al avance de un modelo de producción cada vez más concentrado.
Aun con ese escenario, el informe del CES sostiene que Santa Fe conserva una posición estratégica dentro de la lechería nacional. La calidad de la materia prima, la incorporación de tecnologías de vanguardia y las mejores perspectivas del mercado internacional aparecen como los principales factores que podrían impulsar una recuperación gradual del sector, en un contexto -indicó- donde el desafío ya no pasa solo por producir más leche, sino también por garantizar la sustentabilidad económica de los tambos que aún permanecen en actividad.
La Capital – Patricia Martino


