
Brighenti cree que, entre fines de septiembre, es decir a un mes vista de hoy, se podrá empezar a ver también que nos acerquemos a los valores uruguayos. Incluso proyectó que esa convergencia podría llevar el precio del novillo argentino “a cerca de 9.000 pesos por kilo vivo en el último trimestre del año lo que implicaría un incremento en pesos de 10% y más aún el dólar si el tipo de cambio no sube”.
El exportador productor también espera que la firmeza no quede limitada al precio de la hacienda, sino que se traslade a la carne. “Precios para arriba en la hacienda, ahora en Uruguay, y eso va a pasar en Argentina. Y los precios internacionales también, para mí, van a estar al alza”, afirmó convencido.
En su visión, la restricción de oferta será cada vez más determinante: “Hemos vivido estos últimos 24 meses con una tracción desde la demanda. Ahora la tracción en precios que seguirá al alza será en restricción de oferta”.
En tal sentido, Tardáguila señaló que los cuatro países del Mercosur atraviesan una etapa en la que resulta más conveniente retener vientres, lo que reduce la cantidad de animales disponibles para faena.
El impacto ya es cuantificable. En los primeros siete meses del año, el Mercosur faenó cerca de 2 millones de cabezas menos que en igual período de 2025, equivalentes a unas 500.000 toneladas de carne vacuna que dejaron de producirse. La caída se repartió entre los cuatro países: unas 700.000 cabezas menos en Argentina, una baja algo superior en Brasil, cerca de 300.000 en Paraguay y unas 200.000 en Uruguay.
“Hay una caída bastante generalizada en los cuatro países del bloque”, resumió Tardáguila. Para el especialista, esa menor producción agrega un nuevo factor alcista a un mercado internacional que ya venía mostrando precios récord.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


