El trigo también mejoró, aunque con menor intensidad. La compra de una camioneta demandó 170 toneladas, un 5% menos interanual, mientras que el maíz requirió 191 toneladas, un 6,5% menos que en julio de 2025 y un 5,5% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
La situación fue diferente para la leche y la yerba mate. En el caso de la lechería, fueron necesarios 99.755 litros de leche, un 5% más que un año atrás. Aunque la relación todavía se encuentra 10% por debajo del promedio quinquenal, la tendencia interanual fue negativa.
El deterioro fue mucho más marcado en la yerba mate: la compra de una camioneta exigió 202 toneladas, un 35% más que en julio de 2025 y un 41% por encima del promedio histórico. Esto significa que el productor yerbatero tuvo que entregar 53 toneladas adicionales respecto de un año atrás y 59 toneladas más que la media de los últimos cinco años.
También mejora el acceso a maquinaria
La tendencia favorable para la ganadería y la soja se repitió al analizar la compra de maquinaria agrícola.
Para adquirir un tractor, fueron necesarios 44.725 kilos de novillito, un 22% menos que en julio del año pasado. La mejora equivale a un ahorro de 12.736 kilos de carne y deja la relación 21% por debajo del promedio quinquenal.
La soja también ganó poder de compra frente al tractor: se necesitaron 424 toneladas, 101 toneladas menos que un año atrás, lo que representa una mejora del 19%. Sin embargo, la relación todavía se mantiene 11,5% por encima de su promedio histórico, por lo que la inversión requiere unas 43,7 toneladas adicionales frente a esa referencia.
La lechería volvió a mostrar un comportamiento desfavorable. Para acceder a un tractor fueron necesarios 396.988 litros de leche, un 6% más que en julio de 2025 y un 14% por encima del promedio de los últimos cinco años.
En cosechadoras también hubo mejoras interanuales. El maíz necesitó 2.263 toneladas, un 6% menos que un año atrás, mientras que el trigo demandó 2.020 toneladas, un 5% menos. No obstante, ambas relaciones siguen siendo más exigentes que las históricas: el maíz se encuentra 7% por encima de su promedio y el trigo, 13%.
Para la soja, una de las mejores noticias se registró en la compra de una sembradora. La inversión demandó 313 toneladas, un 27,8% menos que un año atrás y un 5,6% menos que el promedio quinquenal.
La tierra también muestra dos realidades
El acceso a la tierra volvió a marcar una diferencia entre las actividades.
En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que en julio de 2025. La mejora significó un ahorro de 7,7 toneladas, aunque la relación continúa 27% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Para los cereales, el escenario fue menos favorable. Una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz, un 2% más que un año atrás y 33% más que la media histórica. En trigo, la exigencia llegó a 88,8 toneladas, un 3,5% más interanual y 39% por encima del promedio quinquenal.
La ganadería, en cambio, volvió a mostrar una mejor posición. En la zona de invernada, acceder a una hectárea demandó 3.168 kilos de novillito, un 8% menos que un año atrás y un 3% por debajo del promedio quinquenal. Esto representa un ahorro de 292 kilos de carne respecto de julio de 2025.
En la zona de cría también mejoró el poder de compra: una hectárea requirió 738 kilos de ternero, un 17% menos interanual y un 12% menos que el promedio de los últimos cinco años.
La lechería volvió a ubicarse en el extremo opuesto. Para acceder a una hectárea se necesitaron 28.120 litros de leche, un 24% más que en julio de 2025 y 37% más que la media quinquenal. La diferencia representa 5.490 litros adicionales frente a un año atrás y 7.644 litros respecto del promedio histórico.
Reponer hacienda cuesta más para los agricultores
La reposición de hacienda mostró una dinámica diferente y, en particular, más exigente para quienes producen granos y utilizan parte de ellos para incorporar animales.
Para comprar un kilogramo de ternero fueron necesarios 1,37 kilos de novillito, un 7% más que en julio de 2025 y 5% por encima del promedio histórico. Es decir, la relación se deterioró tanto frente al año pasado como frente a la referencia de los últimos cinco años.
El deterioro fue aún mayor para los productores agrícolas. Reponer un kilo de ternero demandó 13 kilos de soja, un 11% más que un año atrás y 45% por encima del promedio quinquenal.
En maíz, la exigencia llegó a 23 kilos por kilo de ternero, un 29% más interanual y 52% superior a la media histórica. En términos concretos, la reposición requirió 1,3 kilos adicionales de soja y 5,2 kilos más de maíz que un año atrás.
La lechería fue la excepción dentro de este segmento. La reposición de una ternera R.C. demandó 2.133 litros de leche, un 1,5% menos que en julio de 2025 y 17% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Los datos de CONINAGRO muestran así un escenario en el que no existe una tendencia única para el conjunto del agro. Ganadería y soja aparecen entre las actividades que más recuperaron capacidad de compra durante julio, mientras que la lechería y la yerba mate enfrentan relaciones menos favorables.
La evolución de estos indicadores resulta relevante porque permite observar algo que no siempre surge de la evolución individual de los precios: la capacidad efectiva de cada productor para transformar su producción en maquinaria, tierra, vehículos o hacienda. Y en julio, esa capacidad avanzó para algunas cadenas, pero retrocedió para otras.
Clarín


