El problema, además, no necesariamente termina cuando la semilla sale del lote. La presencia de humedad y hongos puede acelerar el envejecimiento durante el almacenamiento, tanto en silos como en bolsas, reduciendo progresivamente su calidad.
Un cambio que obliga a mirar cada lote
El relevamiento de la BCCBA muestra que el 72% de las muestras de la campaña 2025/2026 se ubicó en niveles de PG iguales o superiores al 80%, frente al 87% registrado un año antes. Es decir, hubo una caída de 15 puntos porcentuales en la proporción de semillas que cumplen con ese parámetro de referencia.
El dato no significa que toda la semilla disponible para la próxima campaña presente problemas, pero sí plantea la necesidad de evitar decisiones generales y conocer con precisión la calidad de cada lote. En particular, el porcentaje de muestras ubicadas en las categorías de calidad más bajas ganó participación respecto de la campaña anterior.
Por eso, antes de definir la estrategia de siembra, el análisis de laboratorio vuelve a ocupar un lugar central. El poder germinativo natural, el comportamiento luego del tratamiento con fungicida y las pruebas de vigor permiten tener una fotografía mucho más precisa del potencial de implantación.
El escenario también pone el foco sobre la conservación de la semilla durante los meses previos a la siembra. Si el deterioro continúa durante el almacenamiento, una muestra que inicialmente presenta una calidad aceptable puede llegar al momento de implantación con un potencial inferior al esperado.
En este contexto, desde la Bolsa de Cereales de Córdoba recomiendan realizar controles periódicos de los lotes almacenados y evaluar nuevamente su calidad antes de la siembra. La estrategia debe contemplar no solamente el PG, sino también el vigor y la respuesta sanitaria de la semilla.
El tratamiento fungicida aparece como otra herramienta para proteger el material, especialmente cuando existen antecedentes de humedad y presencia de patógenos. La recomendación es evaluar tratamientos de alta eficiencia y amplio espectro antes de la siembra, buscando preservar la semilla y favorecer el establecimiento de las plántulas en el suelo.
No dejar la implantación librada al azar
Con una campaña 2025/2026 marcada por condiciones húmedas durante la cosecha, la calidad de la semilla será un aspecto que deberá monitorearse hasta el último momento. El dato de que el 72% de las muestras haya alcanzado el PG de referencia muestra que existe material con buen potencial, pero también que aumentó la proporción que requiere una evaluación más cuidadosa.
En definitiva, el desafío para la campaña 2026/27 será llegar a la sembradora con información concreta sobre cada lote y no asumir que la calidad se mantiene sin cambios desde la cosecha. “La pérdida de calidad continúa durante la poscosecha”, advierte el material de la BCCBA.
Para la soja, donde una implantación rápida y uniforme condiciona buena parte del potencial posterior del cultivo, conocer la calidad antes de sembrar puede marcar la diferencia entre una emergencia pareja y la necesidad de afrontar problemas cuando ya es demasiado tarde para corregirlos.
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