La explicación de esta migración hacia el financiamiento en divisas radica en la brecha entre el costo financiero y la evolución de los precios internos. Mientras que la tasa media de interés para préstamos en pesos ronda el 53% anual —generando una tasa real positiva cercana al 15% frente a una inflación proyectada del 33%—, las condiciones en moneda extranjera resultan más atrayentes.
"La mayor estabilidad del tipo de cambio frente a la variación del resto de los precios nominados en moneda nacional genera una inflación en dólares superior al costo de contraer financiación nominada en moneda extranjera. De este modo, la ecuación se invierte y la tasa real en dólares se torna ligeramente negativa (-1,6% anual)", sostuvieron desde Rosgan.
Ternero vs. Tasas: una relación favorable para el productor
A pesar de que el retorno a tasas reales positivas en pesos encarece el crédito tradicional respecto de períodos donde la alta inflación licuaba los pasivos, la ganadería cuenta con un elemento a favor: la fortaleza del precio de la hacienda en pie.
Al analizar la evolución del ternero —la categoría de mayor representación en la cría—, su cotización registró un aumento nominal interanual del 68%, superando el costo promedio de financiamiento bancario en pesos (53%). Esta brecha positiva incentiva la toma de apalancamiento estratégico para capitalizar planteles, adquirir insumos o ejecutar mejoras de infraestructura.
No obstante, el informe advirtió sobre la necesidad de monitorear el escenario frente a eventuales giros en la economía: la mayor estabilidad del tipo de cambio atenúa los riesgos en el corto plazo, pero la cercanía de horizontes electorales o la volatilidad macroeconómica pueden volver más contingente el endeudamiento en divisas.
El desafío estructural: alinear los plazos con la biología
Si bien la disponibilidad de fondos y las condiciones de tasa resultan estimulantes, el estudio elaborado por ROSGAN concluyó con un llamado de atención sobre la arquitectura del crédito en el medio rural. La ganadería se diferencia de la agricultura por sus extensos tiempos de producción y el diferimiento en el retorno de la inversión.
"La ganadería tiene ciclos productivos largos y una fuerte inmovilización de capital en hacienda. Por eso, no alcanza con que exista crédito: el plazo debe ser compatible con el ciclo biológico y comercial de la actividad. Esto será determinante para transformar las condiciones actuales favorables de la actividad en mayor inversión, crecimiento y oferta ganadera" , concluyó el informe.
El Litoral, Santa Fe – Agustina Azcoaga


