Menos ventas y menor margen
La contracción de los ingresos estuvo explicada, de manera casi excluyente, por el desempeño del mercado argentino. Las ventas locales bajaron de $807.199 millones a $723.996 millones, una disminución real de 10,3%.
En sentido contrario, los ingresos por exportaciones crecieron 10,5%, hasta $172.242 millones, y pasaron de representar cerca de 16% de la facturación total en el primer semestre de 2025 a aproximadamente 19% un año después. El mercado externo funcionó así como un amortiguador parcial, aunque no alcanzó para compensar la caída de las ventas domésticas.
A esa merma en la facturación se sumó un deterioro en la rentabilidad industrial. El costo de ventas bajó 4,1%, de $723.626 millones a $693.621 millones, pero lo hizo a un ritmo menor que los ingresos. Como consecuencia, la ganancia bruta cayó 14,1%, de $250.224 millones a $215.053 millones, y el margen bruto sobre ventas pasó de 25,7% a 23,7%. La pérdida de dos puntos porcentuales de margen en apenas doce meses es uno de los datos que explica por qué la compañía terminó el semestre con un resultado más negativo que el año anterior, pese a haber logrado bajar sus costos de producción en términos nominales.
Sobre esa ganancia bruta ya reducida incidieron los gastos de comercialización, que treparon 2,8% en moneda constante hasta $219.568 millones. Dentro de esa partida se encuentra la operación logística de la compañía, uno de los componentes que más presión ejerció sobre la estructura de costos del semestre. En los hechos, el total de gastos necesarios para colocar y distribuir los productos terminó superando la totalidad del margen bruto generado por la actividad, un desequilibrio que rara vez se observa en una empresa de consumo masivo con la escala de Mastellone.
El peso de la logística
La estructura de costos de la compañía ayuda a entender por qué la variable logística ocupa un lugar tan relevante en la explicación del resultado. Según datos del sector, el sistema logístico constituye hoy el segundo rubro en peso dentro de la estructura de costos de la industria láctea, detrás de la materia prima. En ese contexto, el propio detalle de gastos que acompaña los estados financieros muestra que los fletes representaron $148.045 millones entre gastos de fabricación y de comercialización durante el semestre, frente a $137.510 millones un año atrás.
La combinación entre menores ventas, caída del margen bruto y gastos comerciales en alza llevó a que el resultado antes de impuestos pasara de una pérdida de $7.925 millones en el primer semestre de 2025 a una pérdida de $10.647 millones en el mismo período de este año. El beneficio por impuesto a las ganancias, que había atenuado el quebranto en 2025, achicó su aporte de $6.764 millones a $5.856 millones, lo que terminó de definir la pérdida neta de $4.791 millones.
Una caída de consumo que lleva una década
El deterioro de las ventas locales de Mastellone no puede leerse de manera aislada del comportamiento general del consumo de lácteos en la Argentina. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de lácteos en supermercados cayeron 10% en términos reales durante el primer semestre de 2026. El fenómeno, además, no es reciente: en la última década el consumo de leche acumula una caída de 15%.
El propio observatorio señala que la recuperación del consumo, cuando se produce, se concentra en productos básicos, en detrimento de las especialidades y de las categorías con mayor valor agregado. A eso se suma un desplazamiento del gasto hacia comercios de cercanía y circuitos que no siempre son capturados de manera plena por los relevamientos industriales tradicionales. El problema para una compañía como Mastellone no parece limitarse entonces a cuántos litros de leche consume la población, sino a qué productos elige, en qué canal compra y con qué frecuencia sigue accediendo a las primeras marcas.
Una recuperación parcial en el segundo trimestre
Pese al resultado semestral negativo, la trayectoria dentro de esos seis meses no fue lineal. Durante el segundo trimestre, entre abril y junio, Mastellone obtuvo una ganancia neta de $7.405 millones, en contraste con una pérdida de $3.069 millones registrada en el mismo trimestre de 2025. Esa diferencia permite inferir que la pérdida del semestre se concentró de manera desproporcionada en los primeros tres meses del año, mientras que el segundo trimestre mostró una recuperación relevante.
Esa mejora también se reflejó en la generación de caja. El flujo neto de efectivo proveniente de las actividades de operación llegó a $51.016 millones, más del doble de los $25.449 millones generados en el primer semestre de 2025. Al mismo tiempo, la compañía redujo su endeudamiento financiero de corto plazo, que pasó de $268.948 millones a fines de 2025 a $161.614 millones al cierre de junio, en un proceso de reperfilamiento hacia obligaciones de mayor plazo, que llevó la deuda financiera no corriente de $51.165 millones a $97.524 millones en el mismo lapso.
El balance de Mastellone combina así dos lecturas distintas. Desde el plano estrictamente comercial, la compañía sufrió una caída considerable de sus ventas locales, perdió margen bruto y multiplicó por cuatro su pérdida semestral. Desde el plano financiero, en cambio, generó más efectivo, alivió su perfil de deuda de corto plazo y mostró señales de recuperación hacia el final del período. El patrimonio total de la sociedad, de todos modos, bajó de $401.449 millones a $393.307 millones entre diciembre y junio, como reflejo directo de la pérdida acumulada del semestre.
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