El Gobierno incluyó esa proyección dentro de un proceso de reducción de las retenciones. El propio proyecto destacó entre las decisiones tomadas “la eliminación y/o reducción de aranceles de importación y derechos de exportación a distintas posiciones aduaneras”.
“Cabe destacar que este resultado se logró en simultáneo con la implementación de medidas de reducción impositiva, como la eliminación del Impuesto PAIS, la baja de derechos de exportación e importación, Bienes Personales y la puesta en marcha del régimen de inocencia fiscal”, sostuvo.
En el caso de los principales granos, ese proceso comenzó en enero de 2025. Mediante el Decreto 38/2025, el Gobierno dispuso una baja temporal que llevó la retención para la soja del 33% al 26% y la de sus derivados del 31% al 24,5%. Para acceder al beneficio, los exportadores debían liquidar al menos el 95% de las divisas dentro de los 15 días hábiles posteriores a la declaración jurada de venta al exterior.
La medida venció el 30 de junio de ese año. El Ejecutivo no extendió la reducción para la soja, el maíz, el sorgo y el girasol, que volvieron a pagar las alícuotas anteriores. En cambio, mantuvo el beneficio para el trigo y la cebada.
Unas semanas después, durante la Exposición Rural de Palermo, el presidente Javier Milei anunció que la baja para los principales cultivos sería permanente. La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 526/2025. La soja volvió a tributar el 26%; el maíz y el sorgo bajaron del 12% al 9,5%, y el girasol pasó del 7,5% al 5,5%.
En diciembre de 2025, el Gobierno volvió a reducir las alícuotas con el Decreto 877/2025. La retención para la soja pasó del 26% al 24% y la de sus derivados bajó del 24,5% al 22,5%. El trigo y la cebada descendieron del 9,5% al 7,5%, mientras que el maíz y el sorgo pasaron del 9,5% al 8,5%. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló entonces que la soja había alcanzado su nivel más bajo en 19 años.
Ese recorrido permite entender la referencia del presupuesto a una “baja base de comparación”, aunque el documento no precisa cuánto del aumento previsto para 2027 se debe a las reducciones ya aplicadas.
La última etapa se formalizó en junio de 2026 mediante el Decreto 423/2026. Las retenciones para el trigo y la cebada bajaron del 7,5% al 5,5%. Además, se fijó un cronograma de reducciones para otros cultivos que se extenderá desde enero de 2027 hasta diciembre de 2028.

Para la soja se estableció una baja de 0,25 puntos porcentuales por mes durante 2027 y de medio punto mensual durante 2028. Así, la alícuota comenzaría el próximo año en el 23,75%, terminaría en el 21% y llegaría al 15% al cierre de 2028.
El maíz y el sorgo bajarían del 8,25% al 7,5% durante 2027 y llegarían al 5,5% en 2028. El girasol descendería del 4,25% al 4% el próximo año y terminaría 2028 en el 3%.
De esta manera, la recaudación prevista para 2027 crecería pese a la baja de las alícuotas. El presupuesto no detalla qué parte del aumento se debería a las mayores exportaciones, al tipo de cambio o a la baja base utilizada para hacer la comparación. Tampoco aclara cómo tuvo en cuenta el cronograma al calcular los $12.062.269,8 millones en 2027.
La Nación – Fernando Bertello