Allí, según el reporte, habría que tener la máxima precaución y considerar no solamente la lluvia que cae localmente, sino también lo que viene de los ríos, que pueden estar mucho más crecidos, justamente, por la acción de las lluvias en toda la zona de la cuenca del Plata.
“Quienes estén pensando en tomar decisiones a largo plazo no deben asociar las palabras El Niño con lluvias inmanejables en todo el país, ni con una súper cosecha, sino que deberían considerar los impactos locales que el fenómeno podría generar en cada punto del país”, destacó la consultora.
Impacto
En las últimas semanas se han difundido muchos consejos para prevenir los efectos de El Niño en la siembra y primeras etapas del ciclo de los cultivos de granos gruesos. Sin embargo, acumulados importantes en el otoño, también podrían complicar la cosecha de granos gruesos. “El maíz es un cultivo que puede quedar en pie un tiempo y cosecharse hasta octubre si el tallo está bien lignificado, más allá de que puede sufrir algunas pérdidas por vuelco ante fuertes vientos; lo mismo puede decirse del sorgo”, dijo Juan Balbín, productor de General Villegas.
En cambio, la cosecha de soja es muy complicada cuando se enfrentan excesos hídricos. “Si hay que trillar con cinco centímetros de agua en un lote, con cosechadoras livianas equipadas con cubiertas duales, se debe cortar muy arriba porque el avance de la máquina produce olitas que impiden captar las vainas más bajas”, expresó el empresario. En un lote con cinco centímetros de agua, un rendimiento potencial de 4000 kilos por hectárea puede derrumbarse a 2000 por esas condiciones.
Otro problema por considerar es el riesgo de encajaduras de las máquinas. “Puede ocurrir que la cosechadora avance razonablemente bien en el área encharcada, pero se encaje en la zona de transición hacia la parte más alta; allí el suelo está particularmente blando y proclive a que la máquina se entierre si el operador avanza muy confiado”, advierte el agricultor.
La Nación