Según sus actividades registradas, Boagro se dedica a la venta de semillas, fertilizantes y agroquímicos, y figura además con cultivo de maíz, soja, trigo y girasol. La empresa tenía domicilio en la provincia de Córdoba y resolvió trasladarlo a Santa Fe mediante asambleas extraordinarias realizadas entre 2021 y 2022. El cambio quedó inscripto en 2023 y desde entonces opera con sede en Colonia Bossi.
En una zona de perfil agropecuario, una firma que vende semillas y agroquímicos ocupa un lugar concreto en la campaña, porque es donde el productor consigue lo que necesita para sembrar, muchas veces con plazos de pago atados a la cosecha. Cuando una empresa de ese perfil cae en concurso, el golpe se siente en quienes le vendieron mercadería y en quienes le compraban, y también en los bancos y SGR que la financiaron.
Según indicó el periodista especializado Patricio Dobal en Punto Biz, fuentes ligadas a la sindicatura del, la compañía quedó muy afectada a partir de la caída de otros jugadores del agro, y en consecuencia, muy expuesta “a deudas bancarias que no pudo remontar”.
Los 206 cheques rechazados dan una idea de cuántos pagos quedaron sin cobrar. Los dos montos provienen de registros distintos y no conviene sumarlos, porque puede haber superposición entre ellos, y el pasivo concursal definitivo recién se conocerá con la verificación de créditos.
La apertura de este concurso llama la atención porque la crisis de las insumeras parecía haber quedado atrás. Los nombres más resonantes cayeron entre fines de 2024 y comienzos de 2025. Los Grobo Agropecuaria, su controlada Agrofina y Surcos abrieron sus concursos preventivos en febrero de 2025, y este año se sumó Bioceres, que pidió el concurso en enero y fue declarada en quiebra en marzo. Si bien Boagro es una firma de otra escala, cuenta entre sus distribuciones a la otra santafesina en crisis Surcos, lo que habría desencadenado el efecto dominó. Su caso sugiere que todavía quedan empresas que vienen arrastrando los efectos de esa oleada y que ahora llegan a la Justicia.
El informe general que debe presentar la sindicatura el 17 de febrero de 2027 será el documento que permita conocer con más precisión la composición del pasivo y las causas del desequilibrio. Hasta entonces, Boagro buscará ordenar sus deudas con los acreedores y llegar a un acuerdo que le permita evitar la quiebra.
Bichos de Campo – Diego Mañas