Entre esos temas mencionó distintos productos del agro que todavía buscan ampliar su acceso al mercado chino. Puso como ejemplo el pellet de girasol, para el cual, según indicó, ya existen contratos de compra en China, pero todavía no está autorizado. También nombró las menudencias vacunas, la carne aviar y las legumbres.
Otro de los productos con posibilidades de crecer en ese mercado es el maíz. Idígoras explicó que China suele importar entre 12 y 20 millones de toneladas por año y que Estados Unidos perdió espacio en medio de las tensiones comerciales, mientras Brasil ganó participación. La Argentina comenzó este año a realizar embarques, aunque todavía por menos de dos millones de toneladas. “China se va transformando en un mercado importante para Argentina”, afirmó.
La posibilidad de ampliar las ventas a ese destino se da en un año de fuerte crecimiento de las exportaciones argentinas de maíz. Durante el CIM, Idígoras aseguró que “el maíz es la estrella del año en materia de volumen de exportación”. Según precisó, en los últimos cuatro meses se cargó un volumen equivalente al de todo el año pasado y la Argentina pasó de llegar a 70 mercados en 2025 a vender este año en 125.
Idígoras participó el panel “Economía y competitividad del maíz en la región” junto con Guillermo Acosta, ministro de Economía de Córdoba, y Federico Zerboni, presidente de Maizar, que fue m. Allí señaló que ya hay 37 millones de toneladas dentro del programa de exportación, frente al récord de 40 millones de 2021. “Hoy claramente estamos en condiciones de superar los 40 millones de toneladas”, sostuvo.
Ese crecimiento también obliga a atender las exigencias de cada destino. Idígoras explicó que vender a 125 mercados implica cumplir requisitos diferentes, entre ellos límites de residuos, trazabilidad y condiciones ambientales. “No nos podemos dormir con creer que más producción es más fácil de colocar. Hay muchos desafíos”, advirtió.
Uno de los puntos que mencionaron fueron los residuos de los productos utilizados en los cultivos. Idígoras pidió prestar atención a esta cuestión porque puede afectar “la calidad y la confianza de la Argentina para seguir creciendo”. Zerboni agregó que la detección de un producto no aprobado puede comprometer un embarque completo. También advirtió sobre las demoras de China para aprobar nuevas biotecnologías para maíz y señaló que hay eventos que llevan cinco o seis años esperando una autorización.
La otra apuesta para impulsar el crecimiento del maíz está en los biocombustibles. Los referentes reclamaron que avance en Diputados el proyecto que ya tiene media sanción del Senado, que, según Idígoras, podría traccionar una mayor demanda del cereal, mejorar el precio que recibe el productor y generar nuevas inversiones en bioetanol. Para mostrar el potencial, comparó a la Argentina con sus principales competidores: Brasil destina más de 20 millones de toneladas de maíz por año a producir bioetanol y Estados Unidos supera los 50 millones. “La ley de biocombustibles va a ayudar a que el productor agrícola reciba un mejor precio, pueda hacer una mejor rotación, sea mucho más rentable”, afirmó.
Acosta destacó que Córdoba cuenta con beneficios impositivos para acompañar inversiones en plantas de bioetanol y remarcó su impacto en la generación de empleo. Zerboni agregó que el desarrollo de esta industria también impulsa la producción de carne a partir del aprovechamiento de sus subproductos y genera mayor valor agregado.
“El maíz este año se lleva la medalla de oro en las exportaciones argentinas, pero creo que tenemos capacidad para seguir creciendo”, concluyó Idígoras.
La Nación – Pilar Vazquez