Ahora, a un año de aquella reactivación, desde el Gobierno explicaron a LA NACION que el Subtramo B es el más adelantado, con un 88,27% de ejecución física. Allí trabajan cuatro dragas: Unión I, Unión II, Ecodyma 4 y Ecodyma 3. Según el cronograma oficial, esta parte debería quedar terminada en noviembre próximo.
En el Subtramo C el avance llegó al 61,18%. Allí también hay cuatro dragas trabajando: María Catalina, Victoria I, Victoria II y La Paraná. La fecha prevista para finalizar este sector es diciembre.
El Subtramo A es el más atrasado, con un 27,83% de ejecución. Actualmente trabajan allí tres dragas: La Salada, LPL 7 y LPL 4. Es en este sector donde se prevé reforzar las tareas: durante este mes y noviembre se incorporarán otras dos dragas, con lo cual la cantidad total de equipos operativos en esta etapa pasaría de 11 a 13. Su finalización está prevista para marzo de 2027.
Hace 17 días, funcionarios nacionales recorrieron las obras y mantuvieron una reunión en la zona, donde se dieron detalles sobre el avance de los trabajos. Así lo contó a LA NACION Ignacio Iturriaga, productor de Roque Pérez cuyo campo linda con uno de los sectores en obra y que participó del encuentro. Según relató, durante la recorrida también se habló de la situación de un puente sobre la ruta nacional 205 y les indicaron que “habría luz verde” para avanzar con una nueva estructura, otro de los reclamos de los productores porque el puente actual limita el paso del agua.
Si se toma como referencia el avance informado por el Gobierno en abril pasado, los porcentajes de ejecución crecieron en los tres subtramos durante los últimos cinco meses. El B pasó del 58,63% al 88,27% y el C, del 31,69% al 61,18%, es decir, cerca de 30 puntos porcentuales en cada caso. En tanto, el A, que continúa siendo el más atrasado, pasó del 13,88% al 27,83% y prácticamente duplicó su nivel de ejecución.
Completar estos 33,4 kilómetros es uno de los principales reclamos que vienen haciendo los productores de la zona. El motivo es que se trata de un sector que quedó pendiente en medio de más de 400 kilómetros del río donde las obras ya fueron ejecutadas entre Samborombón y Bragado.
En buena parte de ese recorrido, el cauce ya fue ensanchado y profundizado para permitir el paso de un mayor volumen de agua. Sin embargo, al llegar a los kilómetros que todavía no fueron completados, esa capacidad se reduce. En la práctica, se forma un cuello de botella que dificulta el escurrimiento del agua, especialmente en momentos de excesos hídricos. Ese fue uno de los motivos por los que productores y entidades rurales reclamaron durante meses que los trabajos volvieran a ponerse en marcha. Finalmente, el año pasado el Gobierno anunció la reactivación de las obras durante una reunión con la Mesa de Enlace. Desde entonces, se fueron retomando los trabajos en los distintos subtramos.
La obra avanza ahora en un momento en que El Niño mantiene la posibilidad de lluvias por encima de lo normal durante los próximos meses. De hecho, desde el Gobierno vincularon la continuidad de los trabajos con las medidas de prevención ante posibles eventos climáticos asociados al fenómeno.
La cuenca del río Salado abarca alrededor de 17 millones de hectáreas y alcanza a 59 municipios bonaerenses. Según la información oficial, “con las obras se proyecta la recuperación y estabilización de entre 8 y 8,5 millones de hectáreas productivas, reduciendo los anegamientos cíclicos y mejorando el manejo hídrico en períodos secos”.
La Nación – Pilar Vazquez