Hoy tenemos costos más altos, suelos menos fértiles, una infraestructura logística deficiente, alta presión impositiva, y un parque de maquinaria agrícola envejecido e insuficiente. Esto nos quita una competitividad crucial en un mundo que tiene mayor proteccionismo, menor tracción de China, menor aumento demográfico y menores precios de los commodities.
Nuestro sector no ha logrado generar los consensos necesarios para lograr políticas favorables. Brasil, en cambio, creó el Instituto Pensar Agro (IPA), que asesora y coordina al bloque parlamentario agropecuario, que representa más del 60% de ambas cámaras legislativas. Los resultados están a la vista.
Por eso, Maizar decidió integrar el Comité Agrobioindustrial (ABI), junto a otras nueve instituciones y el liderazgo de la Fundación Barbechando, para tener un puente directo con el Congreso Nacional. Nuestro compromiso con las políticas públicas se materializa a través del Espacio Legislativo Interpartidario del Agro (ELIA), una iniciativa que nuclea a legisladores de 18 provincias, garantizando una amplia representación federal.
Procesamiento
En el caso específico de nuestra cadena, el 70% del maíz se exporta como grano, mientras que sólo el 30% se procesa internamente. Desde Maizar estamos trabajando en distintas iniciativas para mostrar el enorme desarrollo que podríamos generar en la Argentina si se promoviera la industrialización del maíz en las zonas productivas. Hoy, no es viable producirlo a más de 500 kilómetros del puerto, por el alto costo de los fletes para trasladarlo. Aquí nuevamente aparece Brasil como modelo a seguir: produce maíz a 2000 kilómetros del puerto, en Mato Grosso, gracias a que desarrolló allí uno de sus principales polos de procesamiento de este cereal del país.
Necesitamos consensos. Por ejemplo, para llegar a una ley de biocombustibles que haga crecer la producción de maíz agregándole valor, es necesario que se pongan de acuerdo todos los sectores involucrados, como también expresó el presidente de YPF, Horacio Marín, en el Congreso Maizar 2025. Estado, petroleras, automotrices y agroindustria deben sentarse a la misma mesa a trabajar en una ley que beneficie a todos; si no, no se llegará a nada, o lo que salga tendrá patas cortas. Necesitamos a todas luces acuerdos firmes, que trasciendan administraciones y presiones particulares y nos permitan alcanzar metas de largo plazo.
Si bien los biocombustibles aparecen como el principal rubro para crecer en procesamiento local del maíz, también hay muchas otras oportunidades, como crecer en la producción de proteína animal (que es el primer destino del maíz), así como en insumos para la industria alimentaria, papelera, textil, de alimentos para mascotas y otras.
En nuestro reciente Congreso, que justamente llevó el lema “Por más valor”, pudimos ver algunos casos de empresas que desarrollaron polos productivos locales a su alrededor. También el sorgo tiene un gran campo para crecer en valor agregado en el país, particularmente en alimentos sin TACC, y hay varias iniciativas particulares trabajando en ello.
El sector agropecuario está listo para protagonizar el despegue que el país necesita. Iniciativa y resiliencia nunca le faltaron, solo necesita un ambiente favorable. Está claro que el camino no es sin la política, ni contra la política, sino con la política. No podemos dejar pasar otra oportunidad.
El autor es presidente de Maizar
Campo – La Nación


