Otra característica del DJI Agras T100 es que puede pulverizar caudales de 10 litros/hectárea, dependiendo de su calibración, y puede cubrir unas 6 hectáreas por vuelo y trabajar 30 a 33 ha/h, cuando con los modelos anteriores este número rondaba las 18 a 20 ha/h.
"Estos son algunos de los aspectos por los cuales, los fabricantes de los drones, explican que con el nuevo modelo han entrado en una nueva era en cuanto al tipo de producto. También se debe sumar a su mayor capacidad de carga, la mayor cantidad de elementos de seguridad con los que se equipa, como son los detectores de obstáculos en pleno vuelo", afirmó Agustín Solís, gerente comercial en Tekron.
Otro aspecto importante es que las pulverizaciones con los drones se hacen a través de rotores pulverizadores centrífugos, dos rotores para cultivos de grano y cuatro rotores para montes frutales.
Un detalle importante de estos rotores es que permiten realizar la calibración continua del tamaño de gota, durante la aplicación, regulando el régimen del rotor distribuidor, lo cual permite optimizar la cobertura de cada aplicación de acuerdo a las condiciones climáticas del momento. El mismo sistema de rotor también permite elegir el tamaño de gota según el tipo de producto a aplicar.
En general, desde las empresas especializadas explican que, con los drones, alcanzan 20 m de anchos de trabajo, con velocidades de aplicación que rondan los 36 km/h y que el tiempo de vuelo por cada carga de batería es de 11 minutos, datos que especifican claramente, porque es la limitante de la capacidad de trabajo, por ello es fundamental programar de manera precisa el plan de vuelo.
Rural – Clarín – Juan B. Raggio


