“El INTA aporta el campo, el personal técnico y su capacidad de investigación. Nosotros, los productores, aportamos los animales y la experiencia de cinco años de pruebas previas realizadas en Buenos Aires. Esta será la sexta edición y, seguramente, vamos a mejorar el protocolo trabajando en conjunto”, agregó.
Uno de los ejes de estas pruebas es la eficiencia de conversión, que consisten en la capacidad de un animal para transformar el pasto en kilos de carne. De acuerdo con los datos obtenidos en experiencias anteriores, la diferencia entre los animales que mejor convierten y los que peor lo hacen puede alcanzar hasta un 30%. Esto tiene un impacto directo en los costos y en los tiempos de engorde.
“El que convierte mejor llega más rápido al peso final y consume menos alimento, que es el mayor costo en la producción ganadera”, señaló de La Tour.
Además, explicó que se están comenzando a estudiar diferencias en la emisión de metano entre animales, un dato clave en la agenda ambiental. “El sistema pastoril es balanceado. El animal emite metano, pero las pasturas capturan carbono. Si logramos reducir las emisiones por animal, el sistema se vuelve aún más amigable con el medioambiente”, precisó.
El trabajo de mejoramiento genético también apunta a características clave como la precocidad, para lograr animales más eficientes, y la fertilidad, que garantiza un ternero por vaca al año. De La Tour destacó que la raza Hereford, presente en Argentina desde hace más de 160 años, tiene una amplia distribución geográfica y una gran capacidad de adaptación. La raza Se encuentra desde Corrientes hasta Tierra del Fuego, pasando por la Bahía Samborombón y Mendoza, enumeró. “Es la única raza en el país que puede decir eso. Incluso, por convenios de criadores, hoy también está produciendo en Perú y Colombia; se encuentran produciendo en todo tipo de ambiente y clima”, detalló.
Aunque el nuevo acuerdo no tiene una duración determinada, según aclaró, la intención de ambas partes es sostener las pruebas en el tiempo, según las necesidades técnicas de la asociación y del INTA. Contó que ya se realizaron experiencias similares en Córdoba, Concepción del Uruguay y el Valle Inferior del Río Negro, que consolidan un modelo de trabajo que integra ciencia, territorio y producción.
“La ganadería argentina tiene un potencial enorme. Si logramos sumar conocimientos, medir resultados y mejorar la eficiencia, estamos construyendo una base más sólida, tanto para competir como para cuidar el ambiente y producir mejor”, resumió de La Tour.
Campo – La Nación – Belkis Martínez


