La recaudación por retenciones cae 22% respecto al escenario sin desgravación de la alícuota, pero la recaudación tributaria total (entre la Nación y las provincias), se reduce proporcionalmente menos, entre un 9% y un 15% por una mayor recaudación de Ganancias y, en menor medida, de otros tributos como Ingresos Brutos y cheque.
En ese escenario, las provincias captarían entre US$6,2 y US$14,6 adicionales por hectárea (un aumento del 12% al 21% según la zona), mientras que la Nación perdería entre US$37 y US$60,7 por hectárea (una merma del 15% al 18%). Este análisis excluye el caso del productor arrendatario de la zona extrapampeana porque directamente los números no darían para producir.
Situación
La carga tributaria total (porcentaje de la renta generada que el productor no puede apropiarse por efecto de los impuestos) bajó entre 6 y 14 puntos porcentuales después de la reducción de retenciones. Sin embargo, “seguirá siendo muy elevada, de entre 53% y el 70% para propietarios y arrendatarios de la zona núcleo, y entre 68% y 112% en la zona extrapampeana. En todos los casos supera el 50%, lo que implica que, en dólares por hectárea, el productor seguirá perdiendo más por impuestos que lo que logra conservar como ingreso neto", advierte Artusso.
El economista precisa que, si bien la simulación simplifica una realidad diversa incluso dentro de una misma zona (al asumir ciertos niveles de eficiencia, esquemas de rotación, etc.), el resultado de una carga tributaria superior al 100% para arrendatarios de la zona extrapampeana ayuda a comprender una preocupación recurrente en el sector: “Los impuestos vuelven inviable la actividad en zonas marginales, de menor productividad y mayor distancia a los puertos, especialmente si hay que pagar alquiler. Sin embargo, si continúa el proceso de desgravación de las retenciones, muchas de estas tierras podrían volverse rentables y reactivarse la expansión de la frontera agrícola".
Para la campaña
Frente al contexto descripto, los márgenes agrícolas proyectados para la campaña 2025/26 se ubican en US$467/ha para productores propietarios en la zona núcleo y US$170/ha para arrendatarios en esa misma región. En tanto, US$149/ha para dueños y US$28/ha para arrendatarios extrapampeanos.
En comparación con las últimas ocho campañas -y asumiendo rendimientos teóricos constantes- los márgenes estimados resultan inferiores en US$103, US$54, US$49 y US$23 por hectárea, respectivamente.
El supuesto de rendimientos constantes busca aislar el impacto de factores climáticos o sanitarios sobre la rentabilidad —como la sequía de 2023 o la “chicharrita” en 2024—, de modo que las comparaciones reflejen únicamente cambios en precios, costos e impuestos. Por lo tanto, los valores estimados no representan la rentabilidad efectiva de los productores.
Las principales diferencias entre zonas responden a la productividad de la tierra (rendimientos), las distancias a puerto (costos de transporte) y los requerimientos específicos de insumos y labores según la ubicación (costos directos).
Campo – La Nación – Gabriela Origlia


