Esto significa para la Argentina, por ejemplo, que sus exportaciones de carne vacuna, que en más de 90% se dirigen al mercado de la República Popular, pueden triplicarse en los próximos 10 años; y para eso necesita respetar la regla de Peter Drucker de ser el Nº1 en un segmento en particular, que en este caso son los cortes de carne vacuna de la más alta calidad con marcas de alta reputación, y absolutamente trazables en todo su recorrido genético; para este tipo de productos los más elevados precios no son materia de discusión.
De ahí que, para las carnes argentinas en el mercado chino, liderado por el consumo de esta gigantesca y creciente clase media, el objetivo sea convertirse en sinónimo de las carnes de más alta calidad y elevados precios.
En este terreno, el único competidor real de los productos argentinos son las carnes australianas, que poseen en este momento una hegemonía nítida en la dimensión de los productos de elevados precios y alta calidad.
Australia cuenta con 2 grandes ventajas comparativas, que son, por un lado, su cercanía geográfica al mercado chino, y en 2do lugar un tratado de libre comercio entre los 2 países que está vigente hace más de 15 años, y que les otorga a sus carnes acceso preferencial con arancel prácticamente igual a cero al centro del consumo mundial, que es el que arrastra su formidable y creciente clase media. A esta categoría pertenecerían más de 1.000 millones de chinos en 2030.
La ventaja comparativa excepcional de la Argentina es la calidad incomparable de sus productos de renombre internacional, porque el mundo entero sabe, e incluso los 1.400 millones de chinos, que las carnes argentinas son las mejores del mundo.
La nueva clase media china utiliza sus crecientes ingresos viajando al exterior todos los años en condición de turistas internacionales en un número superior a los 115 millones, y que gastan en el exterior por viaje y por cabeza casi el doble del que lo hacen los turistas norteamericanos o alemanes.
Por eso para la Argentina la cuestión no es el precio de sus carnes, sino su calidad y renombre.
Dos o tres datos más para tener en cuenta, es que el público chino es uno de los más informados del mundo con más de 1.100 millones de usuarios de Internet en una población de 1.400 millones, y que en ellas cuenta con más de 400 millones de “bloggers”, con el agregado que a partir de fin de año a través de un vuelo directo arriban a la Argentina una verdadera oleada de turistas de la República Popular.
En suma, el momento para adecuar y transformar todo el sistema de las carnes argentinas, desde la producción a campo abierto a la red de frigoríficos capaces de exportar a la República Popular, es ahora, cuando se prevé este aumento extraordinario del consumo doméstico chino.
El autor es analista internacional
Rural – Clarín


