Buenas expectativas
También influyeron los millones de hectáreas fuera de producción en la provincia de Buenos Aires, así como una posible retención estacional de primavera, incentivada por expectativas de precios crecientes. La escasez de oferta se combina con una demanda exportadora muy firme. “Entre 2024 y 2025, el mercado mundial de carne aumentó 1,5M/t y las proyecciones indican que este contexto favorable podría prolongarse durante varios años”, proyecta Iriarte.
La creciente demanda mundial está estrechamente vinculada a la presión de los mercados de EE.UU. y de China y al crecimiento económico de países del sudeste asiático –Filipinas, Malasia, Vietnam, Indonesia y Tailandia– que continúan incorporando la carne vacuna a sus dietas.
Frente a esta expansión, la oferta global –liderada por Brasil– resulta insuficiente para abastecer a los nuevos consumidores y a la demanda tradicional, lo que determina subas en el precio internacional de la carne vacuna. En paralelo, el consumo interno se ubica en 45 a 46 kilos por habitante por año. Si bien es un nivel bajo, resulta difícil imaginar que siga descendiendo porque la población muestra resistencia a reducir el consumo por debajo de ciertos umbrales.
Campo – La Nación – Carlos Marin Moreno


