Tras los cuestionamientos de LDC-MOA a los avales de Grassi, Avir South-CIMA (compradora de la deuda de los bancos internacionales, por el 36% del capital adeudado), Comodities y Vicentin Paraguay, por entender que son “autovotos” prohibidos por la Ley de Concursos y Quiebras. Sobre la última de esas firmas, la impugnan porque está vinculada a Vicentin SAIC, que “está intervenida y por tanto bajo la dirección de funcionarios judiciales que deberían mantenerse prescindentes de elegir entre las propuestas en pugna”.
Mariano Grassi recalcó que alcanzó primero más del 66% de las cápitas y casi el 85% del capital computable, cumpliendo los requisitos establecidos por la ley, por el apoyo de 1141 acreedores habilitados. Y acusa a LDC-MOA de dilatar la definición por “falta de interés real”.
La afirmación desde el otro lado, tanto de Pablo Noceda, gerente general y CEO de Molinos Agro, como de Fernando Correa Urquiza, líder regional de Oleaginosas en LDC, es que están “preparados para trabajar desde mañana en las plantas de Vicentin, dispuestos a pagar en 30 días el 100% de la deuda al 75% de los acreedores, y a poner en juego nuestro acceso a materia prima, financiamiento sólido y operatoria en mercados internacionales, incluso con las inversiones necesarias para la puesta en valor de las instalaciones que requieren modernizarse”.
El corredor que rechazó la propuesta de pago de Vicentin y luego generó acercamientos con la agroexportadora en default y con Cargill, asume que tiene menor experiencia y poder de fuego frente a las traders que compiten, pero enarbola su capacidad de originar granos (captarlos entre productores, acopios y cooperativas) y su voluntad asociativa para “poner de pie a Vicentin”.
La articulación con Bunge-Viterra a través de Renova –la planta más grande del mundo en la cual Vicentin posee un tercio del capital– los que pulsean por el control de la agroexportadora en default manifestaron en términos parecidos sus voluntades de actuación en conjunto.
Sobre el mantenimiento de los puestos de trabajo, parecería estar asegurado con cualquiera de las propuestas. Grassi ha acercado posiciones a través del gremio y de los ex dueños de Vicentin, con quien superó diferencias que habían llegado al fuero penal, pero recientemente se diluyeron en pos del interés del común de evitar la quiebra y darles continuidad a las distintas operaciones con más de 1000 empleados.
Al respecto, MOA-LDC destacaron la trayectoria centenaria de sus empresas y ponderaron que luego de pagar la deuda “según lo presentado en el expediente, sin pedir mercadería ni financiamiento a los acreedores”, tienen previsto invertir 100 millones de dólares para la modernización del equipamiento industrial. Y fundamentaron que por las expectativas de crecimiento se involucraron a fondo con el futuro de Vicentin, de acuerdo a la importancia global que tiene la Argentina como protagonista en el mercado de granos mundial.
Sobre el aporte de capital, MOA-LDC subrayan que la propuesta de pago que ofrecen es “integral, súper sólida y transparente, por lo tanto, la más beneficiosa para los acreedores, que, descontados los tres votos impugnados referidos, es la que obtuvo el apoyo de la amplia mayoría de los acreedores”.
Otra de las fortalezas que exhiben desde MOA-LDC es el apoyo de Unión Agrícola Avellaneda (UAA), una cooperativa con 1750 asociados y 1200 empleados que sería vital para revitalizar el denominado Nodo Norte de la agroexportadora en default.
Mariano Tortul, gerente de Agronegocios de esa entidad, destacó que, aunque conversaron con las dos partes en pugna se inclinaron por apoyar esta propuesta en virtud de “la sustentabilidad en el tiempo”, porque dejaría “prácticamente asegurado el pago al Banco Nación, clave en el Nodo Norte, también para solucionar la problemática de Algodonera Avellaneda y su fuerte impacto socioeconómico desde la capital santafesina hacia el norte.
Y describió la importancia de la UAA en el procesamiento de girasol –en pleno resurgimiento en el país- como en la elaboración de burlanda para feedlot.
Rural – Clarín – Mauricio Bártoli


