Dicho de otra manera, los intereses argentinos en materia de carne vacuna prácticamente no se ven afectados por el cupo impuesto por China, de modo que el arancel excepcional de 55% que se impondría por encima del cupo no afecta en modo alguno a la Argentina.
En este aspecto los grandes perjudicados por las nuevas medidas son Australia en 1er lugar, Brasil y Estados Unidos, en tanto que la Argentina es más bien un país favorecido por las autoridades de Beijing en términos relativos a los otros protagonistas.
La República Popular, en suma, tiene una actitud muy positiva respecto a las carnes argentinas, y en general hacia todas las exportaciones agroalimentarias del país, porque hay que sumarles las 33.000 toneladas de trigo que fueron embarcadas en el puerto de Timbúes, Santa Fe con destino a Shanghái, y la compra de U$S 1 millón de porotos de soja adicionales provenientes de la zona núcleo.
China, para defender a su producción doméstica, podría haber optado por las carnes brasileñas, después de todo, Brasil es parte de los BRICS y la Argentina notoriamente ajena a esa alianza geopolítica.
En síntesis, la producción agroalimentaria argentina tiene para el gobierno chino un carácter prioritario, y esto se debe a la absoluta complementariedad que tiene su producción con la economía agroalimentaria del país.
A esta situación de las carnes argentinas en China hay que sumarle las exportaciones de los productos del país a Estados Unidos que alcanzarían este año a más de 100.000 toneladas, que ingresan con arancel cero al mercado norteamericano.
Esto se debe a la política del presidente Donald Trump, que además de considerar a la Argentina un aliado privilegiado de Estados Unidos, al punto de reconocerlo como el “Campeón Regional del Hemisferio Americano”, quiere bajar el costo de los alimentos, y ante todo el de las carnes, para los hogares estadounidenses.
El resultado de esta doble tendencia, la china y la norteamericana, es la comprobación de que las perspectivas de las carnes argentinas en los próximos 2 años (2026/2027) son verdaderamente extraordinarias, al punto de que, a partir de este momento, la cuestión central y el desafío mayor no está en los mercados externos, que son notoriamente favorables, sino en la oferta ganadera argentina, tanto en su productividad como en el aumento de su stock.
En un mundo donde el precio de los alimentos, especialmente de los commodities agrícolas, tiende a disminuir, los valores de la carne vacuna, convertida en un artículo de lujo, aumentan sostenidamente.
De ahí que el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina) subraye que el valor de las exportaciones argentinas a la República Popular aumentó 20.2% entre enero y noviembre del año pasado, lo que más que compensó la relativa y mínima reducción del volumen.
Las perspectivas de las carnes argentinas son verdaderamente excepcionales en 2026/2027.
El autor es analista internacional
Rural – Clarín


