La soja de segunda, va a marzo
En este contexto, la evolución de la soja de segunda dependerá en gran medida de lo que ocurra con las lluvias de marzo. Aunque se observa una recuperación del cultivo, el repunte todavía está lejos de la contundencia registrada el año pasado.
En la campaña anterior, la sequía y la intensa ola de calor de enero habían provocado pérdidas irreversibles en muchos lotes. Sin embargo, las lluvias de febrero y marzo permitieron una recuperación mayor a la esperada: el 83% de los lotes pasó de una condición regular o mala a un estado bueno o excelente.
Para esta campaña se proyectaba inicialmente un rinde promedio de 33 quintales por hectárea en la región núcleo. Ese objetivo parecía inalcanzable semanas atrás, aunque hoy las estimaciones se ubican apenas tres quintales por debajo, aunque con fuertes diferencias según la zona.
Aun así, cerca del 70% del área todavía mantiene potencial de mejora si las condiciones climáticas acompañan.
Los técnicos señalan que, tras más de un mes de crecimiento muy lento —con plantas que incluso no superaban la altura de la paja del trigo— la soja de segunda volvió a reactivarse. En la localidad de Bouquet advierten que el cultivo todavía tiene margen de evolución. “Como no se sembró temprano por las lluvias, hay tiempo. La película va por la mitad. Los lotes que recibieron entre 40 y 50 milímetros en la última semana empiezan a reaccionar”, indicaron. Si el clima acompaña, en esas zonas el rinde podría acercarse a los promedios habituales, de alrededor de 35 quintales por hectárea.
El panorama es distinto en áreas cercanas al Gran Rosario, el extremo noreste bonaerense y sectores del sudeste de Córdoba, donde aun con lluvias las estimaciones se ubican entre 15 y 20 quintales por hectárea, con escasas chances de superar los 25 o 30.
Desde GEA advierten que la posibilidad de acercarse a los rendimientos de la campaña pasada dependerá de varios factores: que las lluvias de marzo acompañen, que no se registren heladas tempranas que interrumpan el ciclo del cultivo y que tampoco aparezcan nuevas olas de calor.
Soja de primera: daños por granizo y sequía
Mientras tanto, la soja de primera presenta dos áreas especialmente afectadas en la región núcleo. Una de ellas está asociada a la severa tormenta de viento y granizo que golpeó sectores del sudeste de Córdoba. Técnicos que recorrieron los lotes durante la semana describen escenas de fuerte impacto productivo. “Donde golpeó el granizo parece tierra arrasada”, señalaron.
Hasta antes del fenómeno climático, los planteos tempranos en esa región mostraban muy buenas perspectivas. En zonas como Monte Buey, los técnicos proyectaban rindes por encima del promedio histórico.
Sin embargo, el alcance del fenómeno fue mayor al habitual. El corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville concentra gran parte de los reportes de daños en los cultivos.
La segunda zona crítica es el llamado “triángulo” del centro-sur santafesino, que atravesó al menos 45 días de sequía severa en pleno período crítico del cultivo. Allí las expectativas de rendimiento se redujeron entre un 20% y un 50% respecto de las proyecciones iniciales.
En San Pedro, una de las áreas más golpeadas por la falta de agua, la soja de primera podría promediar entre 20 y 25 quintales por hectárea, con daños estimados entre el 20% y el 40%.
A pesar de estas dificultades, en otras zonas de la región núcleo se consolidan rindes muy buenos para un año climático complejo. En Carlos Pellegrini, donde las lluvias acompañaron durante gran parte del verano, se estiman promedios cercanos a los 50 quintales por hectárea. En Bombal las proyecciones rondan los 45 quintales, mientras que en el sudeste cordobés se ubican entre 40 y 50 quintales por hectárea.
Agroclave – La Capital


