En Estados Unidos, uno de los motores del mercado mundial –tanto en la oferta como en la demanda–, el novillo, que en el 2022 alcanzó los U$S 5,30 por kilo, hoy cotiza a U$S 8,40 en gancho, en alza. Mientras que en Europa el novillo pasó de U$S 4,90 hace cuatro años a los U$S 8,35 actuales.
Para los próximos años, se pronostican caídas en la producción de carne vacuna en Estados Unidos, Europa y China.
También se ha registrado un fuerte incremento de los precios del ganado vivo en la mayoría de los países que participan en el comercio mundial de carne vacuna, sea del lado de la oferta como de la demanda.
Toda esta fuerte suba del ganado –en dólares americanos– se explica, en buena medida, por la escasez, pero también en la fuerte revaluación de las monedas de los diferentes países frente al dólar: el peso uruguayo, el real, el peso argentino, el yuan, el euro, el dólar australiano, entre los más representativos. Oferta limitada, demanda creciente, desvalorización del dólar.
Debe observarse que el índice FAO de precios internacionales de la carne vacuna se ubicó en febrero del 2026 en un índice 146,3 (2014-2016 = 100), contra un índice 135,7 que había alcanzado en abril del 2022.
Precios relativos
Entre febrero del 2025 y febrero del 2026, y mientras la inflación fue del 32%, un índice ponderado de insumos ganaderos (personal, pasturas, verdeos, silaje, rollos, maíz, alambre, gas-oil) se incrementó 38,7%.
También, en los últimos 12 meses, el novillito en Cañuelas subió un 69%, la vaca conserva un 76% y el novillo Hilton un 70%, mientras que el ternero de invernada (180-200 kilos) subió en 12 meses un 95%.
El precio de la carne al mostrador, en el mismo lapso, subió un 64%, incremento que estuvo por debajo del registrado en el precio del ganado, mientras que el tipo de cambio oficial subió un 31% en los últimos 12 meses.
Agrovoz – La Voz del Interior


