En paralelo, el año pasado la producción de aceite de girasol alcanzó su nivel más alto desde el 2000 (1,8 millones de toneladas) y mantiene una tendencia creciente en los primeros meses de 2026, con nuevas inversiones y la incorporación de actores al negocio.
Emilce Terre, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario afirmó que “la campaña girasolera 2025/26 será la mayor del siglo XXI”. En términos de divisas, prevé un “récord de exportación para esta campaña: 1,1 millón de toneladas como semilla, pero casi dos millones de toneladas de aceite y 1,9 millones de pellets”.
Y precisó que “en valor estamos por encima de los US$ 3.000 millones, con unos US$ 500 millones por la exportación de semillas, casi US$ 2.500 millones con la exportación de aceites y unos US$ 260 millones por la exportación de pellets y harina”.
Costa reforzó la idea de que una baja impositiva tendría efectos directos sobre la actividad: “Si en vez de 4,5% por derechos de exportación que se cobran al girasol, se eliminaran esas retenciones como a las economías regionales, se incentivaría más la siembra y la tecnología. Sin retenciones y con un manejo que diluya las brechas de productividad, la tasa de crecimiento de la producción de girasol pasaría de 6% a 20% anual”. Y remarcó que “el crecimiento proyectado del aceite de girasol será de 26% frente al 20% del resto de los aceites.
El equipo directivo de la BdC, encabezados por su presidente, Ricardo Marra, compartió un almuerzo con Clarín Rural, en el cual el entusiasmo por el girasol se expresó más allá de los protocolos, en medio de un pleno convencimiento de todo lo que aún puede crecer este cultivo, cuya cadena productiva ya es la cuarta aportante de divisas de la agroindustria argentina, y tiene ventajas competitivas especiales en el escenario global.
Agustín Tejeda, subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, dijo que Argentina se convirtió en 2025 en el principal proveedor del principal mercado mundial de aceites vegetales, fruto del trabajo del sector privado con el sector público, gracias a las exportaciones a India de aceite de soja y de girasol”. Y subrayó que “en los últimos meses muestra tasas de crecimiento muy importantes. En el primer trimestre del año hubo un crecimiento interanual de 18%”.
El funcionario describió la estrategia de consolidar a Argentina como “un proveedor confiable y eficiente de alimentos y otros productos y servicios derivados aprovechando las ventajas competitivas” y afirmó que “Argentina está en una mejor posición que sus competidores para poder superar esos desafíos y aprovechar las oportunidades. Tiene atributos y un marco de políticas previsible para convertirla en un proveedor líder y seguro”.
Rural – Clarín – Mauricio Bártoli


