Este enfoque no solo mejora los rendimientos, sino que incrementa la eficiencia en el uso de insumos y reduce el impacto ambiental, al disminuir, por ejemplo, la aplicación de fitosanitarios. “El sistema se vuelve más rentable pero también más sostenible”, recalcó la docente universitaria.
Pese a sus ventajas, la adopción presenta importantes desafíos. Cerliani señaló que uno de los principales obstáculos es la falta de capacitación, tanto de técnicos como de productores y que a esto se suma el desconocimiento de los beneficios concretos y, en algunos casos, el costo de acceso a las tecnologías.
“Es una práctica que demanda más tiempo y planificación. Si no se logran cuantificar y comunicar bien sus resultados, es difícil que el productor decida adoptarla”, indicó. Brasil y Argentina lideran la incorporación de estas herramientas en la región, aunque todavía lejos de un uso masivo.
Implementación
En el país, la agricultura de precisión se aplica principalmente en cultivos extensivos como maíz, soja y trigo, con avances incipientes en girasol. Sin embargo, a nivel internacional también muestra un fuerte desarrollo en economías regionales como la fruticultura y la vitivinicultura, particularmente en países como Chile, donde estas actividades son centrales.
La nueva presidenta de ALAP adelantó que su gestión, que se extenderá hasta 2028 —cuando se realice el próximo congreso en Brasil—, buscará ampliar el alcance de la asociación más allá del evento bianual. Entre las líneas de trabajo se destacan la generación de contenidos técnicos, publicaciones, capacitaciones y una mayor presencia digital para facilitar el acceso al conocimiento.
“Queremos que más actores puedan incorporar estas herramientas y aprovechar sus beneficios”, concluyó Cerliani.
Tranquera Abierta – Diario Puntal, Río Cuarto


